"Creo que el punk trata del fracaso, de hecho lo fue: no tuvo éxito popular"

  • El pasado martes, el que fuera líder de Television, The Heartbreakers y The Voidoids, habló del punk en las terceras jornadas 'Poesía del rock', organizadas por el Instituto Municipal del Libro

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Si Richard Hell (1949) mira hacia su pasado puede que lo que vea esté algo borroso. En los 70, cuando dio forma al punk en Nueva York con un puñado de compañeros de viaje, todo iba muy rápido en su vida. Entre excesos y adicciones, el estadounidense creó tres de las bandas fundacionales de una manera de entender el rock. Con Television, The Heartbreakers y The Voidoids, Hell tiene asegurado un lugar destacado en la Historia del rock. Por suerte, el hombre que hizo del CBGB el centro de una revolución junto Tom Verlaine, Johnny Thunders o Robert Quine, entre otros, sobrevivió a su bajada al averno y hoy, desde la plácida madurez, explica lo que recuerda.

-¿Qué era el punk?

-Creo que el punk trata del fracaso. De hecho, el punk fue un fracaso: ninguna banda tuvo éxito popular. Quizá The Clash sea la única excepción, pero ni ellos tocaron ante más de 5.000 personas; eso en el mundo del rock es poco. Además, conceptualmente, el punk trata del fracaso porque el ideal es la honestidad, y es imposible mantener algo tan puro. En cuanto te heces popular, como los Sex Pistols, comienzas a traicionarte porque el objetivo era ser subversivo. Así, ellos también fracasaron.

-¿Un fracaso?

-El único criterio que tenemos para el éxito es la popularidad. Pero la esencia del punk es ser impopular. Si lo encasillas o defines muere.

-¿Por eso cambió tanto de bandas en los años 70? Todo fue muy rápido en su carrera.

-Sí, la vida fue muy intensa. En Nueva York duró unos tres años: terminó en 1978 y comenzó en 1974. Ocurrieron muchas cosas. Eso es ser joven. En el momento me parecía que todo iba muy despacio.

-Cuando frenó en los 80 y miró hacia su futuro, ¿qué pensó?

-Bueno, entonces yo estaba muy metido en las drogas y era un desastre. Me estaba destruyendo a mí mismo, y estaba en unas condiciones terribles [ risas].

-¿Tan mal?

-Sí, estaba cansado de la música pero no sabía qué hacer. Sólo daba vueltas y dependía de las drogas, era terrible [risas].

-¿Qué le parecieron las carreras en los 80 de sus compañeros que no se retiraron?

-Por entonces, yo ya estaba desconectado de la música y no me importaba. Era agua pasada. En 1984 paré, me retiré. Aguanté unos años más en la música porque no sabía qué hacer.

-Bueno, se puso a escribir.

-No empecé hasta más tarde, en aquellos días de los 80 solo escribí un par de artículos.

-¿Puedo preguntarle por su compañero en The Voidoids Robert Quine?

-Con Quine estuve siempre en contacto, fue uno de mis mejores amigos durante toda su vida.

-Es uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos y pocos lo saben, ¿no?

-Merece más reconocimiento, pero era un tipo difícil. No tuvo muchas oportunidades para demostrar su talento porque no mucha gente que grababa con él quería repetir. Pero él era un caballero. Tiene muy buenos solos conmigo, un par con Lou Reed y algo con Mathew Sweet; no tiene mucho más. En su vida, quizá grabó quince solos extraordinarios, doce de ellos conmigo; y es uno de los cinco mejores guitarristas de la Historia del rock.

-Él sí siguió en el rock.

-Sí, él tocó de un modo extraordinaria en una canción que grabamos hace solo unos años, en el 2000. Él era un músico muy serio, practicaba todos los días pero lo que le hacía tan bueno era un instinto artístico que el tenía, no su juego de dedos. Era gusto y sentimiento. Cuando llegaba el momento del solo él rompía de un modo libre.

-¿Se puede seguir haciendo rock tras cumplir los 30?

-¿Puedes contarme de alguien que lo haga?

-¿Lou Reed?

-Yo no lo creo. Francamente, no creo que haya hecho nada interesante desde The Velvet Underground.

-¿Y Bowie?

-No me gustó nunca. Me hizo gracia con Diamond Dogs. La gente puede hacer pop o música sofisticada, pero si eres maduro no puedes hacer rock. Es que el rock and roll es para gente joven.

-Pues el regreso de Led Zeppelin le habrá hecho mucha gracia. Por cierto, se suponía que el punk los había matado, aunque ellos sí vendieron millones de discos.

-[Risas]Claro, te lo he dicho, el punk fue un fracaso. A los críticos de rock les gustábamos, porque era algo inteligente y el punk trataba de devolver la vida al rock, de llevarlo de nuevo a la esencia. Pero a la gente le gusta lo cómodo, y el punk era un desafío.

-¿Cómo es que el punk sólo surgió en unas pocas ciudades? Porque todo estaba concentrado en Nueva York, Detroit, Manchester, Londres y pocos lugares más.

-Sí, sabes, mi definición del punk es folk urbano blanco [risas].

-¿Le molesta el revival del punk?

-Siempre ocurre. No tiene nada que ver conmigo, no me hace ningún daño.

-¿Y qué opina de su música? ¿Es lo mejor que pudo hacer?

-Varía, según mi ánimo. A veces me disgusta y evito escuchar mi música. Básicamente, creo que lo hice lo mejor que pude.

-¿Extraña a compañeros como Johnny Thunders y Robert Quine?

-Sí. Es una lástima no poder volver a verles más.

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