"No es que Dios no exista, es que está ocupadísimo"

  • El escritor presenta su nuevo libro, 'Después de la poesía', un trabajo con cerca de 150 aforismos y reflexiones como "Tener un hijo en estos tiempos es cosa de insensatos"

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Palabras como puños. Álvaro Salvador, poeta y catedrático de Literatura, presentó ayer en la Casa de los Tiros su primer libro de aforismos, Después de la poesía. Y si la canción afirmaba que "después de ti no hay nada", el poeta ha encontrado tras los versos un mundo de frases punzantes que hacen sentir y sangrar. Con su libro, Salvador se ha transformado en un francotirador de la palabra. "No es que Dios no exista, es que está ocupadísimo", sentencia Salvador en un aforismo del libro.

"El título, a la vez que tiene un carácter simbólico, se refiere a una causa concreta: después de escribir hace diez años mi último libro de poemas me costaba bastante trabajo escribir poesía porque quería hacerlo de un modo distinto, romper con todo lo que había hecho con anterioridad", explica el aforista.

Con esta nueva "válvula de escape", Salvador se ha adentrado en un género "que siempre me había gustado aunque pensaba que había que tener una cierta edad para hacerlo". El resultado, cerca de 150 aforismos, "reflexiones rápidas sobre cuestiones de tipo vital pero también filosófico, desde la misma literatura y la poesía a cuestiones de actualidad". Y en un poeta marcado por un carácter crítico e irónico, sus aforismos continúan con estos matices pero multiplicados al cubo. Un ejemplo: "La mejor manera de realizar un sueño es despertar" o "Un poema nunca ataca aunque lo parezca".

En su nueva faceta, Salvador procura que sus reflexiones "no sean políticamente correctas, sino todo lo contrario", defiende al autor de frases como "Lo peor del miedo es que es sabio" o "La muerte es fácil y frecuente".

Para escribir un libro de flashes y destellos rápidos como las luces de neón de un club, Salvador dice estar permanentemente alerta, con una libretita siempre a mano "Los aforismos, cuando te metes en ellos, están en cualquier sitio, en una conversación, en una película que estás viendo, al escuchar una frase, en una clase...", enumera un escritor que, pese a publicar el libro, continúa con la libreta siempre a punto para rescatar los aforismos que le asaltan en su vida diaria.

De momento, los que ya están plasmados en Después de la poesía oscilan entre reflexiones como "Tener un hijo en estos tiempos es cosa de insensatos" o retazos de una conversación con Paul Auster en una visita a Granada, en la que el autor judío asombró afirmando que "El problema palestino son los israelitas".

Y dentro de su incorrección, Salvador se desmarca con algunas preguntas como "¿Por qué son tan machistas los hijos de las feministas?", una reflexión irónica que destripa en una frase a cierto sector de la población. Pero también hay espacio para la reflexión más humana: "Cada ganador se compone de varios pequeños perdedores". En opinión del catedrático, "son cosas que pueden llevar a la gente a pensar sobre lo que parece obvio pero que no lo es".

Además, el aforismo tiene también su métrica interna y hay que "pelearse con cada palabra". "Es algo que parece que es muy fácil, muy simple, pero es todo lo contrario y hay que trabajarlo mucho para que ofrezca la impresión de naturalidad". Dentro de su heterodoxia, Salvador cree que su filiación con la izquierda está plasmada en el libro. Pero con matices. "No soy nada dogmático ni adocenado, defiendo mucho la individualidad y la transgresión de las normas".

Respecto a la nueva moda del aforismo entre los jóvenes, el intelectual dice que es un género que tiene mucho que ver con los sistemas de comunicación de los jóvenes, el sms, el e-mail... Con todo, el aforismo puede convertirse en un mero "juego lingüístico", en un Club de la Comedia con ínfulas. "El aforismo debe tener una carga de profundidad aunque hay jóvenes de gran madurez como Andrés Neuman", defiende el catedrático. Y aunque algunos resalten las similitudes entre el haiku y el aforismo, Salvador opina que el género de origen japonés es como los caramelos, "que acaban empachando".

Mientras sigue rescatando aforismos de su vida cotidiana, Salvador anuncia un nuevo libro de poesías "prácticamente terminado" al que le faltan un par de poemas. "Últimamente vengo tardando porque soy un escritor de poesía lento, pero he hecho novelas, este libro, antologías...", explica un catedrático "transparente" que ya ha tomado posición en las elecciones a Rector. "Siempre he sido muy claro y por eso nunca he tenido un cargo", cuenta con ironía. "Pero en esta ocasión he tomado partido porque me parece el más idóneo aunque no está dentro de mi ideología política".

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