'Ecuación aleatoria'

La falta de originalidad, imaginación y creatividad que venimos achacándole a buena parte del cine de Hollywood desde hace tiempo, llega al colmo ya con la utilización del videojuego como género a seguir en la gran pantalla. Éste es el último argumento que se utiliza para tratar de llevar a las salas a elementos jóvenes que deseen ver en grandes dimensiones de proyección lo que a diario admiran en sus instrumentos cibernéticos al uso. Hitman es una más de esa ya interminable serie de películas basadas en videojuegos, a cual más frustrada, sin que ninguna aporte, como es fácil esperar, nada positivo al cine sino todo lo contrario.

El agente 47, de origen desconocido, protagonista de esta historia es un asesino de élite creado mediante ingeniería genética y con su correspondiente código de barras en la nuca. Todo un sicario clonado y perfectamente diseñado para asesinar por contrato, provisto convenientemente de las armas más sofisticadas. Sus señas de identidad cibernéticas más distintivas son la distinción, la elegancia letal y una precisión en su criminal ejecutoria digna de lo más sofisticado, que ha hecho de él todo un modelo de eficacia letal y destructiva.

Pero las circunstancias cambian cuando ni siquiera un tipo tan sofisticado genéticamente como el agente 47 puede prever la presencia de una ecuación aleatoria en su vida de exactitud matemática y estricta regularidad en sus funciones homicidas, al adueñarse de su comportamiento inesperadas muestras de verse dominado por una conciencia y unas insospechadas emociones, imprevisibles en su inflexible actitud. Influencias que han sido inducidas en su ánimo, hasta ahora indemne ante cualquier sentimiento, por una misteriosa mujer rusa. 'Cherchez la femme' para el hombre capaz de acabar con la CIA, la KGB y todo bicho viviente que se le ponga por delante.

Obviamente todo este entramado argumental es sólo un pretexto para introducirnos en la clásica narrativa de acción, espectacular dinamismo hueco, disparos, explosiones y toda esa parafernalia propia de estos relatos. Y así el personaje del agente 47, que ha logrado un llamativo predicamento en el mundo de los videojuegos, se abre paso en el ámbito del cine a través de este protagonista Timothy Oliphant, que no hace mucho veíamos en estas mismas pantallas encarnando al malvado de La jungla 4.0 (2007), de Len Wiseman, y que sustituye al previsto en principio que no era otro que el famoso Vin Diesel, habitual de películas de este mismo estilo. Ideal para amantes de pasatiempos cibernéticos de acción desmesurada.

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