Y la Luz se hizo belén viviente

  • Los alumnos del colegio Nuestra Señora de la Luz y sus padres participan por tercer año consecutivo en la recreación de un nacimiento que incorpora más de una quincena de animales al montaje

Faltan la mula y el buey, pero no escasea precisamente la fauna en el belén viviente del colegio Nuestra Señora de la Luz. Tres perros, seis peces, un gallo y una gallina, un pato, una paloma, un faisán y varios pollitos de campo, todos ellos de carne y hueso, acompañan a los niños que recrean desde ayer en este centro de la Carretera de Cádiz el pasaje más famoso de la Biblia: el nacimiento de Cristo.

"Para nosotros es una manera de abrirnos al barrio, a la asociación de vecinos y a otros centros de la zona", explica Joaquín Becerra, director del Nuestra Señora de la Luz, que exhibe orgulloso el fruto de tres semanas de intenso trabajo de los miembros del APA que han dado vida a este singular belén viviente. Unos 700 niños de un centro vecino, el Virgen de Belén, recorrieron ayer el nacimiento. Esta mañana llega el turno de los propios alumnos del centro y esta tarde, el de todo el que quiera disfrutar con este espectáculo.

El pequeño Noé da vida al Niño Jesús. Tiene nueve meses y es el hijo de Manuel Rivera, el conserje. El del propio director, un bebé de siete meses, le toma hoy el relevo. Y los alumnos del centro son los que se han metido en la piel de la Virgen, San José, los Reyes Magos y los pastorcillos y artesanos que completan el elenco.

María Jesús García y Antonio Ruiz son dos de los miembros del APA que más se han implicado en el montaje, que cumple su tercera edición. La primera, en el diseño de una escenografía en la que hay casas con corrales, puestos de mercado, castillo, río, cascada, estanque y hasta un huerto. El segundo, en la ejecución material del belén y en el aporte de los animales de granja.

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