Manolo Sanlúcar rasga su memoria

  • El compositor e intérprete gaditano cambia la guitarra por el papel en 'El alma compartida', un libro autobiográfico que publica con la editorial Almuzara y que mañana presentará en su localidad natal

La sensibilidad extrema y la coherencia, en la vida y en la profesión, son algunas de las virtudes que los flamencos asocian inmediatamente a Manuel Muñoz Alarcón, Manolo Sanlúcar en su DNI artístico. Obras como la Medea que compuso para el Ballet Nacional de España o su monumental Tauromagia hablan por sí solas de ese talento deslumbrante que revolucionó en el siglo XX la concepción de la guitarra y estableció un antes y un después.

Si cada concierto y partitura suya nos traslada al corazón del hombre reflexivo, misterioso y experimentado que las firma, la publicación de sus memorias Manolo Sanlúcar. El alma compartida (editorial Almuzara) nos revela a un trovador de vocación popular que pasa revista a su vida personal y familiar tanto como al arte, la política y la sociedad andaluza del último medio siglo.

Ese gran flamencólogo que es Juan Manuel Suárez Japón, en su prólogo al libro, nos dice que está "escrito a corazón abierto" y que es "más que un texto autobiográfico", porque camina constantemente de lo particular a lo general y reflexiona en él "sobre algunas de las grandes cuestiones que alientan al alma de los hombres". Todo ello sin desatender nunca la música y el flamenco: "Andalucía y su cultura como ingredientes sin los cuales el propio Manolo Sanlúcar sería también inexplicable", afirma Suárez Japón. El prologuista y rector de la Universidad Internacional de Andalucía presentará el libro mañana a las 20 horas en el Auditorio de La Merced de Sanlúcar de Barrameda (Cuesta de Belén, s/n) en un acto que contará con la presencia de su autor y también de la alcaldesa de la localidad, Irene García, así como del editor, David González Romero.

El entorno familiar, tan decisivo en su biografía - "Con mi gente soy un mundo, sin ellos, una ruina en carne viva", escribe Manolo Sanlúcar-, está muy presente en esta obra dedicada a, entre otros, su hermana María José. "No ceso de subrayar párrafos y párrafos del libro. Me impresiona a cada página, como cuando habla de nuestro padre, Isidro Muñoz. Él fue quien inició en el arte a la familia, en ese flamenco al que tuvo que renunciar para ser panadero y sacarnos adelante. Por él, Manolo siempre se esforzó en defender la coherencia y la decencia en la música andaluza", subraya María José Muñoz.

El guitarrista desnuda su alma en frases intensas, que duelen sólo con leerlas -"Casi todo es soportable mientras no sepamos que podría ser distinto", anota Sanlúcar-. El pesar se alterna con la dicha del primer amor, de las giras o de las reuniones familiares en este álbum de recuerdos, escrito para ser leído "al son de mi palabra", que incluye un poema de su padre y una siguiriya del autor.

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