La OFM recuerda la obra de Eduardo Ocón

  • El Teatro Cervantes acogerá el próximo 4 de enero el concierto en homenaje al compositor malagueño por el 175 aniversario de su nacimiento

El Cervantes acogerá el próximo 4 de enero el concierto extraordinario con el que la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) va a rendir homenaje al compositor malagueño Eduardo Ocón (1833-1901) por el 175 aniversario de su nacimiento. Esa misma noche, se hará entrega las biznietas del músico de la transcripción informática de las partituras de dirección de sus obras sinfónicas, que ha sido realizada por encargo de la propia OFM.

La dirección de la OFM correrá a cargo del Lorenzo Ramos, uno de los jóvenes directores con mayor proyección dentro del panorama nacional e internacional. Pero una de las protagonistas del concierto será la prestigiosa pianista malagueña Ana Benavides, especialista en repertorio español, quien se lucirá en la primera parte, dedicada en exclusiva a obras para piano. En la segunda, los solistas serán la soprano Alicia Molina, el tenor Luis Pacetti y el bajo Marías Merino. Además, también participará la Coral Carmina Nova, bajo la dirección de Javier Serrano.

El repertorio que se interpretará en el Cervantes estará compuesto por las piezas de piano Recuerdos de Andalucía, Amor inmortal, Rheinfart y Rapsodia andaluza, en la primera parte. En la segunda, se interpretarán Andante y el famoso Miserere de Ocón, obra para solistas, coro, órgano y orquesta, y su pieza más emblemática.

Eduardo Ocón Rivas nació el 12 de enero de 1833 en Benamocarra, e inició su formación musical con 7 años en la Catedral de Málaga. A los 13 años ya había compuesto un miserere. A partir de 1854, tras renunciar al cargo de ministro de coro de la Catedral, Ocón se dedicó a desarrollar libremente su profesión. En aquellos años, el músico actuó como organista en numerosas iglesias de la ciudad.

Tras regresar a la Catedral como segundo organista, Ocón volvió a renunciar para, con la edad de 34 años, iniciar su período parisino. Allí visitó a su hermano, y tomó contacto con compositores del momento como Charles Gounod, Cesar Frank, Gabriel Fauré. Igualmente, estrenó obras suyas en París. Su permanencia se prolongó más de 3 años. En el último tercio del siglo XIX, Ocón recibió numerosos reconocimientos, como la Encomienda de Isabel la Católica.

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