Pere Portabella reflexiona sobre Europa a través de un viaje por la música de Bach

  • El cineasta presenta 'El silencio antes de Bach', una reflexión sobre la cultura y la barbarie

El veterano cineasta Pere Portabella reflexiona sobre Europa en su última película, El silencio antes de Bach, a partir de la música del compositor alemán Johann Sebastian Bach, un icono "culto y popular a la vez" aceptado por todos, ha comentado el realizador. "Bach es un icono de referencia, un clásico con el que nadie se mete desde que en el siglo XIX fue consensuado por todos los críticos y analistas", ha afirmado el director, quien también ha destacado el peso que ocupa Europa en la película: "Hemos creado grandes cosas, pero también se han alcanzado cotas muy altas de barbarie que no se pueden ignorar".

Portabella ha señalado que "el cine tiene la virtud de que con una banda sonora puedes colocar al espectador en un sitio que no ve, sin necesidad de utilizar la verborrea, y por tanto, con la implicación del público". El productor de filmes como Los golfos (1959), de Carlos Saura, o Viridiana, de Luis Buñuel, y director de propuestas de riesgo Puente de Varsovia (1989), piensa que "es difícil intentar vivir sin cierta cuota de riesgo". Y añade: "si pretendes cambiar los factores canónicos, en este caso del cine, la aventura sin riesgo no es aventura".

Precisamente, alguno de los momentos más oníricos del filme, como el concierto de violonchelos en un metro vacío en Dresde o el recital de los niños cantores en el que interpretan a las órdenes de Mendelssohn la Pasión según San Mateo, son algunas de las escenas en las que el público se emociona con más facilidad, asegura Portabella.

La cinta ha costado 1,2 millones de euros y ha sido recientemente galardonada con el premio especial del Jurado del Festival de Gijón, y proyectada este año en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, MOMA, dentro de una retrospectiva de toda su obra.

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