"Quiero mostrar la verdad de la vida, no sólo lo bonito o maquillado"

  • La fotógrafa gaditana Laila Escartín expone estos días en Nueva York

A Laila Escartín le gusta "lo cotidiano e íntimo de la vida". Le interesan las emociones fuertes, "que están sobre todo en la vida íntima de las personas". Desde el año 2005, esta fotógrafa gaditana se encuentra inmersa en el proyecto Diario íntimo, animada por el fotógrafo francés Antoine d'Agata. Se trata de una antología de autorretratos, de los que ha escogido nueve para exhibirlos en Nueva York, en una muestra de arte erótico en la que participan artistas de todo el mundo y que puede visitarse en la galería Monkdogz Urban Art, desde el pasado 29 de noviembre hasta el día 12 de enero.

En todas las instantáneas que exhibe Laila Escartín aparece ella. "No tengo acceso más que a mi propia intimidad, por eso tengo que fotografiarme a mí misma", se justifica. Pero asegura que son "algo universal, porque todos tenemos los mismos sentimientos". Muchas de las imágenes muestran a la artista desnuda, y al preguntarle si no siente pudor de mostrarlas, contesta: "Al convertirse en una obra de arte, se me olvida que soy yo. Además, algunas fotos están tan movidas que no se ve quién es. Podría ser cualquier persona".

Esta gaditana de madre finlandesa es muy feminista y afirma que en sus obras hace un acercamiento muy feminista al cuerpo de la mujer. "Yo quiero enseñar la realidad, la verdad de la vida, no sólo lo bonito o maquillado. Me molesta que la mujer siga presentándose como objeto sexual". Por eso, sus fotografías pueden resultar bastante chocantes al observador. Sostiene que con su trabajo no pretende crear polémica, sino que considera que "el artista de verdad toca los temas difíciles y mucha gente no quiere enfrentarse a ellos".

Además, declara que encuentra belleza en lo imperfecto. "Me interesa lo imperfecto y no pulido. La vida es imperfecta, si nos obsesionamos con la belleza somos infelices".

Su forma de trabajar es un tanto caótica. Ella la define como "intuitiva". "Intento que sea algo interior. Hago las fotografías de manera improvisada y espontánea, obedeciendo a la necesidad interior de mi alma", explica. Utiliza cámaras analógica con autodisparador, por eso sus fotografías siempre tienen un elemento accidental y de sorpresa. Algo que le gusta mucho.

Es reacia a utilizar cámaras digitales porque cree que la posibilidad de hacer una gran cantidad de fotos sin gastos le haría bajar la guardia. "Perdería mi estado de alerta. Las diapositivas son caras, no puedo hacer miles porque me arruinaría, eso me obliga a mantenerme alerta y a ser dura conmigo misma, o sea, honesta".

Laila Escartín tenía claro desde pequeña que quería ser artista. A los diez años empezó a escribir poesía y y cuentos, después estudió arte dramático y trabajó como actriz. También tiene la carrera de Filología Española. Muy pronto, a sus inquietudes se unió la fotografía. "Creo que todos los artistas son polifacéticos pero la sociedad te obliga a especializarte y eso es un error, porque si tienes necesidad de expresarte, cuantos más medios utilices, mejor", sentencia.

Esta gaditana es bilingüe y ha vivido en varios países. Asegura que el haber estado en contacto con diversas culturas le ha dado libertad. "Yo soy diferente y no tengo miedo. Hago lo que hago, no sigo las tendencias actuales, y no pasa nada. No me siento limitada".

Ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas, y actualmente es directora de revista de arte Mu. En junio publicó su primer libro de fotografía, titulado Me, editado por Islamorada Ediciones. Se vende en las librerías del Museo Reina Sofía y en las librerías Panta Rhei y Ocho y medio de Madrid. Ya está trabajando en otro volumen.

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