Por San Sebastián, palmitos verás

  • Aunque su venta se ha limitado al día de la procesión, esta palma sigue siendo la protagonista de la fiestal tradiciones La plaza de los Litris y las calles San Sebastián y Federico Mayo serán los lugares donde poder adquirir, en el día de hoy, esta choquera planta.

'El que compra palmito en enero, no le faltará el dinero". Se haga o no realidad este dicho, es impensable para los onubenses disfrutar de las fiestas de su Patrón sin la presencia de esta peculiar planta, de lacinias o abuelas y cogollo sabrosos.

Como el agua para el chocolate, así de indispensable se antoja este producto para estas fiestas patronales de la capital onubense. "Es algo tan nuestro, tan tradicional, que se podría declarar como patrimonio natural onubense". La historia de esta fiesta está plagada de comentarios elogiosos a un producto de aspecto humilde pero rico en sabores, como así lo atestigua el periodista de Huelva Información, Eduardo J. Sugrañes, en su libro 'San Sebastián: barrio y devoción en Huelva'.

"¡Oh los palmitos! Aspero fruto que se resiste hasta el máximo para hacernos entrega de su rica hojuela blanda. Ir a San Sebastián es ir a comprar palmitos.... nadie se resiste a la tentación de acercarse al trozo de yute donde se amontonan las palmas jóvenes. Y luego, como un manjar con suspense el lento deshojar, para llegar y espetar el triunfal grito de 'una hojuela' o 'una abuela' como decíamos aquí". Con esta cita, recogida en dicho volumen, se resume a la perfección la idiosincracia, o la parafernalia a llevar a cabo, para degustar este fruto, que nunca faltó a su cita: "lo único que en realidad queda, de algo que durante años fue fiesta grande de la ciudad". Paradójicamente, con el reflotamiento de estas fiestas en estos últimos años, los puestos de palmitos se han reducido, considerablemente. Sin embargo, aunque son difíciles de ver durante los días previos a los festejos, como antaño, no faltan a su cita el día de la festividad del Santo Patrón para dar un singular colorido a la procesión por las calles del barrio de San Sebastián.

Esta costumbre se presenta a la vez que peculiar, desconocida, pues su origen exacto es casi un misterio. La relación entre esta planta y los onubenses se remonta hasta tiempos inmemorables, ya en el siglo pasado existían canciones que rezaban "San Sebastián bendito, el Patrón de los palmitos".

Sin embargo, la cosa cada vez se está poniendo más difícil para aquellos 'cazadores' que salen campo a través a buscar esta planta. "Es muy difícil sacar su tronco subterráneo. Además a esta dificultad, hay que añadir la escasez de la misma por falta de lluvias", comenta uno de los vendedores de palmitos que durante esta semana pasada los ha vendido, frente al mercado del Carmen, a tres y cinco euros, según tamaño.

Tanto su recolección como su limpieza requieren mucho esfuerzo y tiempo. Se destina al menos una hora de trabajo para dejarlo en perfectas condiciones para degustarlo. Con lo cual no debe extrañar su precio de ventas en los quioscos, pues su limpieza se presenta harto complicada. Una vez listos para comer, cientos de onubenses se llevarán a la boca algún que otro delicioso palmito, a lo largo del día de hoy, deseando que aquel viejo dicho, "el que compra palmito en enero no le faltará el dinero", se haga realidad.

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