Sueños de Navidad (1977-2007)

NO son pocos los nombres de mis maestros que sin esfuerzo me vienen a la cabeza cuando me remonto a mi infancia y juventud: el Hermano Juan, don Gervasio, don Camilo, don Manuel de Caso, don Ignacio, el inolvidable Hermano Primitivoý Otros siguen siendo para mí muy cercanos: Pedro Aníbal, Manuel Pareja, el Hermano Aguilera, Luis Charlo, Severino, Pilar Puertaý y don José Ramón Fernández Lira, autor de la obra cuyo título encabeza estas líneas y que hoy vamos a presentar en nuestra querida Academia.

El caso es que desde el año 1977 hasta hoy mismo el ambiente navideño en el colegio de La Salle-Buen Pastor viene reforzado por los pequeños belenes, obras del profesor Fernández Lira, que siempre se apresuran a dar la primera campanada de las fiestas natales.

Esas obritas (¿obritas?) en poliestireno (en corcho blanco, como lo llamamos los profanos) nos asombran por lo complejo de su sencillez y nos atraen con la delicadeza de un epigrama de amor helenístico y con esa blancura propia de su material, semejante al níveo color del mármol pentélico, una vez que el tiempo implacable se ha encargado de ir borrando la vistosa policromía de los grandes monumentos clásicos.

Lira es el Fidias que persiste en llevar a su máxima expresión el precepto antiguo de "ars est celare artem", y que así oculta en lo pequeño la grandeza del arte. En su libro, elegantemente editado y que ya engrosa la colección académica, nos muestra sus creaciones en el todo y en las partes, en sus bocetos y en sus diferentes perspectivas. Los nombres con que las bautizó están llenos de simbolismo: "Baldaquino", "Retablo", "Oriente", "Paisaje", "Capilla de caminante", "Árbol", "Alpes", "Cobertizo", "Quijote"ý

De la incansable actividad del profesor y académico Fernández Lira es testigo todo aquel que esté mínimamente interesado por la cultura. Baste decir que a él podría acertadamente aplicársele aquello de Fernández de Andrada y su Epístola moral a Fabio:

Un ángulo me basta entre mis lares, un libro y un amigo, un sueño breve que no perturben deudas ni pesares.

Esto tan solamente es cuanto debe naturaleza al parco y al discreto, y algún manjar común, honesto y leve.

Ustedes, si no vieron esos belenes en su momento, podrán comprobar en las páginas de este libro lo que arriba he afirmando acerca de las ya imprescindibles, por tradicionales y artísticas, cuasi miniaturas de Lira.

Tendremos mucho gusto en entregarles un ejemplar esta tarde a las 20:30 en la Academia.

Fco. Antonio García Romero.

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