"Tony Leblanc es la persona a quien más debo en esta profesión"

  • La actriz vallisoletana recibirá el próximo 5 de abril el Premio Málaga de la undécima edición del Festival de Málaga. Cine Español en reconocimiento a toda su carrera; será durante una gala en el Teatro Cervantes

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"Trabaja", les decía Andy Warhol a todos los que entraban en su Factory en los sesenta. A Concha Velasco no se lo tendría que haber recordado. "Miguel Narros en los cincuenta me regañaba por trabajar con Celia Gámez, pero tenía que mantener a la familia", recuerda la actriz vallisoletana con cariño para Gámez y Narros. "Me encanta el cine", reconoce esta mujer que ha trabajado en más de cien producciones, una de ellas a punto de ser estrenada.

-Hoy se lo habrán preguntado más de una vez, pero es obligado. ¿Qué tal le sienta el Premio Málaga?

-Me hace mucha ilusión y no me gustan a mí los premios a toda una vida, porque creo que cuando empiezan a hacerte homenajes es un mal asunto, eso quiere decir que nadie cuenta ya contigo. A Berlanga no le gustan y se niega. En mi caso no es así porque estoy trabajando.

-Ya son más de...

-Son 69 años los que he cumplido.

-No iba a decir eso, sino que son más de 50 años de carrera. ¿Cómo se aguanta tanto?

-Yo soy una vocacional, qué te crees. A mí me da la sensación de que los periodistas jóvenes creéis que las actrices españolas nos dedicamos a esto porque no tenemos otra cosa que hacer, y no. Hablas con una mujer que ha querido dedicarse a esto desde niña, es que yo soy la de Mamá, quiero ser artista.

-Antes del cine fue el baile, y luego trabajar con Manolo Caracol.

-Lo de Manolo Caracol fue porque tuve un problema familiar y me tuve que poner a trabajar, y como no hacía tornillos y no podía estar de fresadora como Pepe Sacristán, lo que hice fue bailar.

-¿Cuándo fue consciente de que era una estrella del cine?

-A partir de Las chicas de la Cruz Roja. Yo ya tenía más de 30 películas, la primera la hice con catorce, creo, pero con papeles pequeños. Luego llegaron El día de los enamorados, Los Tramposos, Amor bajo cero... es que era el no parar, y a la vez hacía teatro y televisión.

-¿Ve aquellas películas?

-Sí, me veo en películas de hace años, y me digo "jo, qué guapa". Porque yo siempre he tenido complejo de fea, de gorda...

-No es fácil de creer.

-Te lo juro por mis hijos. Yo cada vez que me ponen en Cine de Barrio me lo veo [risas].

-Ha tenido muchas parejas en la pantalla: Leblanc, Landa, López Vázquez, Fernán Gómez, Manolo Escobar... ¿Con cuál se queda?

-Si digo Fernando Fernán Gómez es por lo que significa no solo como actor sino por todo lo demás. Él, junto con Berlanga, no son solo los más importantes del cine español sino de la profesión. No pude ir a su funeral, como tampoco pude ir a los de mis padres ni al de Marsillach, porque siempre me pillan afortunadamente trabajando. A mí me pilla sobre el escenario y no grabando y pongo al público de pie y pido un minuto de silencio. Con Alfredo Landa es con quien más he trabajado, estupendo. Y Tony Leblanc es la persona a la que más debo en esta profesión. Hizo mucho por mí.

-Con los años dio un giro a su carrera con películas de las llamadas serias, al igual que Landa.

-Empecé con El Love feroz, de José Luis García Sánchez, Tormento, Pima, pam, pum, fuego... y en teatro fue con Llegada de los dioses, de Buero.

-¿Le costó pasar de Conchita a Concha?

-Me sigue costando. Pero siempre he buscado que no me etiqueten. Y mira que hice películas distintas en los setenta, aunque también películas comerciales, y cómo le gustaría al cine español que las películas fuesen comerciales. Pero Las señoritas de mala compañía, por ejemplo,me gusta y yo estoy estupenda [risas] Con Nieves Conde, que mal genio tenía.

-Pedro Olea sí le cuidó.

-Pedro me ha dado las tres películas más importantes de mi carrera.

-¿Su mejor papel?

-Mi papel en París Tombuctú (1999), porque ahí es la primera vez que un hombre necesita de una mujer en una película suya; es la primera vez que Berlanga reconoce que tiene miedo y que necesita una mujer.

-Buscó esa película durante años, ¿no?

-Sí, yo he buscado a Berlanga desde la primera vez que me presenté por un papel de Novio a la vista. Yo me veía todas las películas y quería trabajar con él. En los cincuenta, yo tenía de maestra a Margarita Lozano y aprendí arte dramático con Miguel Narros, y ellos me hablaban de Berlanga y me ayudaban a ver un cine progresista y comprometido.

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