Los pasos audaces de Emilio Morenatti por Palestina y Kabul

  • Pablo Juliá inaugura mañana en el Museo de Cádiz la exposición del fotógrafo jerezano. El autor ha regresado a Asia Central para cubrir nuevos conflictos

Escribe Emilio Morenatti, en el catálogo de su muestra sobre Palestina y Afganistán producida por el Centro Andaluz de la Fotografía (CAF), que "si la Biblia tuviera que ser escrita ahora, Jesús nunca hubiera podido resucitar a Lázaro. Se lo hubiera impedido el muro". Los 600 kilómetros de hormigón que separan a israelíes de palestinos constituyen un motivo esencial en la exposición que mañana inaugurará en el Museo de Cádiz el director del CAF, Pablo Juliá. Morenatti no podrá asistir -"me hubiera encantado abrazar a los colegas gaditanos", explica con añoranza en conversación telefónica desde Islamabad- pero su espíritu audaz y solidario traspasa cada imagen.

Con estas instantáneas de Palestina y Afganistán, el fotoperiodista jerezano -cuyo secuestro en la franja de Gaza popularizó su nombre en todo el mundo- nos introduce en el día a día de dos conflictos. "Estos trabajos los realicé entre 2004 y 2005 para la agencia americana de noticias Associated Press, donde trabajo ahora como coordinador en Asia Central. La situación ha empeorado en los últimos dos años, como evidencian el bloqueo de la franja de Gaza y el regreso de los talibanes a las zonas tribales entre Afganistán y Pakistán, donde Al Qaeda percibe dinero secuestrando a occidentales", detalla.

La búsqueda de escenas cotidianas en mitad de la violencia es una constante en estas dos series. Morenatti explica que "he tratado de contemplar ambos conflictos desde un punto de vista antropológico pero también socialmente comprometido. En Kabul, una capital que ha vivido la guerra durante muchísimos años, sus efectos se ven de forma indirecta porque hay una sociedad que intenta resurgir. En Palestina, en cambio, es imposible abstraerte al sufrimiento, con una población en estado de sitio y bajo los efectos de un bombardeo permanente".

Morenatti es consciente, aunque acaba de llegar a Islamabad para su nueva misión, de que la violencia se ha intensificado a su alrededor. "Es algo común en todas las sociedades islámicas de esta zona. Hay una sensación de deterioro de la convivencia que se ha agravado tras el asesinato de Benazir Bhutto. La democracia ha quedado huérfana, hay una atmósfera de dolor y decepción, como si la paz hubiera perdido una gran oportunidad".

Compartir estas experiencias con su familia y su pareja es una de las claves que el Premio Andalucía de Periodismo 1992 maneja para encontrar la calma en situaciones muy difíciles y claustrofóbicas. "Los periodistas no somos diferentes a toda esta gente que trabaja aquí: cooperantes, médicos, profesores... Por mi parte, estoy muy contento con la oportunidad que me proporciona mi trabajo de conocer las historias que atrapan mi objetivo", concluye.

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