Con la batuta en su equipaje

  • Con 11 años Arturo Díez Boscovich componía su propia música · Hoy este malagueño dirige óperas y musicales y grabará un vía crucis con la RTVE

Educado entre partituras y con la lírica como banda sonora de su infancia, estaba escrito que Arturo Díez Boscovich se entregaría a la música. Su abuelo, Luis Díez, fue director del Orfeón Universitario de Málaga y el nieto ha heredado vinculación. Con apenas 11 años este malagueño comenzó a estudiar piano y casi al mismo tiempo a componer.

"Como espectador me interesa mucho la música de cine, porque conserva el lenguaje neorromántico de la ópera de finales del siglo XIX y XX", comenta Arturo como anticipo de una afición que ha conseguido inspirarle y acercar su horizonte laboral.

Con Mikel Ortega se formó en Barcelona como director de orquesta, y con Francisco Martín Jaime estudió composición y orquestación. Ahora perfecciona su destreza con el argentino Mario de Rose. Tras regresar de Alemania de participar en un recital de óperas y operetas con tres cantantes líricos, ultima estos días la grabación de un vía crucis con la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) y el Coro de la Radio Televisión Española (RTVE).

La pieza responde a un encargo de la cofradía del Cristo Mutilado que llegó a estrenarse en la Catedral de Málaga en 1998 y que abarca las 14 estaciones de la Pasión de Cristo. Arturo trabaja ahora en la reorquestación de esta pieza para la nueva grabación (a finales de 2008)

Este mismo año, la OFM le ha encargado la dirección de su programa de conciertos didácticos. Además, Arturo se encarga de la temporada lírica del Gran Teatro de Huelva. Su currículo continúa subiendo peldaños. En 2007 el malagueño dirigió la ópera El secreto de Susana de Wolf-Ferrari y , un año antes el musical El diluvio que viene producido por José Luis Moreno y con el que estuvo de gira por toda España.

Consciente de la dificultad de abrirse camino en su ciudad natal, Arturo se vio en la necesidad de emigrar tres años en Madrid donde le contrataron para dirigir óperas, musicales y zarzuelas. "Aprendí muchísimo, hacía una función diaria. Hoy ya no creo que me haga falta vivir fuera. Basta con estar bien conectado", apunta. La agencia KL Ópera en Madrid le tiene en nómina.

De vuelta al cine, puede presumir de haber sido distinguido en el festival Curt Fiction de cortometrajes por la banda sonora de Los perros de Paulov,y de trabajar para un director malagueño, Alfredo López en el laureado corto La Carmen, protagonizado por Fernando Tejero

Entre sus influencias cinematográficas, el compositor destaca a Bernard Herrmann (creador de buena parte de la música de Hitchcock) Kilar y John Williams. "Los he estudiado mucho y me gusta su lenguaje", pone de manifiesto.

Uno de los trabajos de los que se siente más orgulloso es la composición sobre Don Quijote de la Mancha (para narrador y orquesta) por encargo del festival Citta di Cadtello el pasado año. El joven músico ganó su Concurso para Jóvenes Compositores Europeos y el premio consistía en realizar una composición, centrada en este caso en la figura del ingenioso hidalgo . "Dirigí el estreno en Italia", añade ufano.

Cuando las condiciones lo permitan, a Arturo le gustaría poder llevar a cabo una asignatura pendiente: la creación de una ópera corta, de un acto, sobre el relato de terror La pata del mono de Jacobs. "Hay pocas óperas de ese género", matiza.

A sus 28 años le satisface poder vivir de su propia música, y con residencia en Málaga. Reconoce que "aquí hay mucha afición y talento, pero poca oferta". Un desequilibrio que no acaba de entender, pero que lo achaca a que "programar lírica es muy costoso", opina.

Entre sus sueños de batuta está componer la banda sonora de un largometraje, al estilo de Roque Baños (autor de la partitura de La Comunidad). Mientras llega el momento, Arturo continúa dando forma a a su futuro , con melodía ascendente.

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