Se busca un empresario del ladrillo para la plaza de toros de El Puerto

  • El recién publicado pliego de condiciones para la licitación de la explotación de la Plaza Real maximiza lo económico y la realización de obras y no valora la experiencia de gestión en otras plazas

Por fin ha hecho público el Ayuntamiento de El Puerto, propietario de la Plaza Real, el pliego de condiciones para la explotación del coso durante los próximos seis años, un volumen de nada menos que 200 páginas.

Y tras una primera vista parece que en ocho años se ha operado un milagro en nuestra querida plaza, pues si bien acabó el siglo XX una empresa, Canorea y Barrilaro, que dejó a deber en Hacienda y Seguridad Social una buena porción de millones que tuvo que pagar la propiedad, ahora, ocho años después, las expectativas del Ayuntamiento son de los más felices pues espera un cánon mínimo de veinticinco millones de las antiguas pesetas -Justo Ojeda S.L. pagó por 2007 veintiuno- y que el nuevo empresario se gaste como mínimo otros veinticinco anuales en obras de reforma de la plaza. Mucho ha cambiado esto, a ver si es que los aragoneses han convertido la plaza en la gallina de los huevos de oro, a la vista de los rendimientos que espera el consistorio.

Nada nos alegraría más, pero nos parece un pliego muy duro de cumplir que define un perfil de empresario que no es raro en el mundo del toro: el del ladrillo. No se busca una empresa taurina con credenciales y espolones ya que no se valora la gestión empresarial, solamente se requiere diez años de experiencia en plazas de primera o segunda para licitar, pero a nadie le importa si lo hizo bien o mal, lo importante es que sea solvente ya que se le requiere, además de otras garantías, un aval para la explotación, o garantía definitiva de 1.200.000 Euros, casi doscientos millones.

A la vista de lo que se priman las obras, un empresario que se desempeñe, por sí o asociado, en el sector de la construcción lo tiene más fácil ya que a muchas empresas taurinas, cuyo objeto social es dar toros, las obras -que además se puntúan más si se ejecutan en los primeros años- son complicadas, costosas y trabajosas.

Pero no es lo único: además del programa de trabajo puntúa la colaboración con el Ayuntamiento para poner en marcha la escuela y la creación de un museo. ¿Con qué piezas o contenido?.

Ambos vectores, museo y escuela, son gastos a sumar y a eso hay que añadir que al prohibirse la publicidad en el coso ya no hay ese ingreso, que las entradas tendrán que subirlas poco y los abonos mucho...

Lo dicho, una carta a los Reyes Magos. Ojalá vengan.

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