Un cuarto de siglo surcando el mundo

  • Dos canadienses que llevan viajando por mar 27 años han estado en puerto gaditano por tercera vez

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En 1980 dos canadienses, Frank y Elisa, iniciaron una aventura que empezó como un viaje en barco hasta México y se ha convertido en una travesía alrededor del mundo que dura ya 27 años. A bordo del velero Ouais-Ouais estos dos viajeros han visitado 353 puertos en 47 países diferentes.

Tahití, Malasia, Australia, Tailandia o toda la costa europea han sido algunos de sus destinos. Su casa, el camarote de madera de unos cuantos metros cuadrado que es a su vez cocina, salón, dormitorio, despensa y el almacén de sus contadas pertenencias.

La manera de sobrevivir económicamente, mediante la venta de artesanías y manualidades, y en ocasiones, de la generosidad. Elisa explica que en su viaje lo primero que hicieron es aprender a vivir con poco, con lo justo.

Entre sus formas de subsistencia, la creación de unos grabados en hueso de los veleros más famosos del mundo, incluido el Juan Sebastián Elcano. Precisamente estos días que han visitado tierras gaditanas por tercera vez, han expuesto estos grabados en el antiguo Club Náutico, junto al muelle de la Punta San Felipe.

La mejor experiencia en sus años surcando el mundo por mar, aseguran que es la transmitida por las gentes de distintas culturas. De hecho, en algunas ocasiones han permanecido por largo tiempo en un mismo lugar. Su destino favorito, las Islas Fidji donde convivieron con comunidades indígenas de las que aprendieron cómo se vive en contacto con la naturaleza y gracias a lo que esta regala. Seguramente otra de las imágenes que no olvidarán, y que Elisa ha inmortalizado en uno de sus grabados, la sensación de estar en medio del océano, su velero rodeado y acompañado por cientos de delfines.

Afirman que siempre le tienen cierto respeto al mar, pero hasta ahora no han tenido motivo para temerle pues sus viajes han sido afortunados salvo algunos temporales de cierta relevancia.

Su próximo destino, Marruecos. Desde ahí, dependerá de las condiciones meteorológicas y de a dónde les lleve su barco. Sin embargo uno de los lugares pendientes son ahora Argentina y Japón. Algún día, seguramente ya no muy lejano, piensan volver a Canadá y construir una casita en Vancouver donde Frank tiene terreno. Pero hasta entonces, viento en popa y a toda vela.

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