27: la esencia de una generación

  • Se cumplen ochenta años del acto que terminó siendo la unión de poetas como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre o Cernuda y que supuso la eclosión de un movimiento que impulsó la cultura en todo el país

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Una foto marcaría la historia. Se tomó al final de una jornadas poéticas celebradas en el Ateneo de Sevilla en torno a la celebración del tercer centenario de Luis de Góngora. Era el 16 de diciembre de 1927 y el grupo de poetas que se concentró delante de la cámara para recordar el evento no era consciente aún de que revolucionaría el panorama cultural español durante los años siguientes. Allí estaban Rafael Alberti, Federico García Lorca, Mauricio Bacarisse, José Bergamín, Dámaso Alonso, Jorge Guillén o Juan Chabás, entre otros. Aquella foto hizo nacer un mito, una mentalidad, una generación. La Generación del 27. Ahora cumple 80 años.

En torno a aquel grupo se irían uniendo, con el paso del tiempo, escritores y artistas como Salvador Dalí, Luis Cernuda, Luis Buñuel, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, León Felipe, Gerardo Diego y toda una pléyade de jóvenes que no sólo revolucionaron el panorama de la poesía española, sino la mentalidad cultural de la época: representaban las ansias de conocimiento y democracia, de libertad de expresión y libertad de creación, la modernización de un país anclado en el analfabetismo y la estulticia.

"Ellos eran jóvenes que venían a modernizar el país", dice hoy el poeta Luis García Montero, uno de los más importantes de la poesía española de hoy. "Mientras en Europa se producían movimientos de ruptura radical con la tradición, como el surrealismo, ellos pensaban que, antes de instalarse en esos movimientos, debían modernizar el país".

La Generación del 27 era un grupo poco homogéneo. Más que seguir unas pautas comunes, lo que sorprende es la cantidad de espíritus distintos que confluyeron en una misma época y un mismo lugar. De entre las pocas cosas comunes que los unían estilísticamente, estaban sus interés por el surrealismo, por beber de las fuentes más tradicionales del Siglo de Oro, el espléndido uso de la metáfora y las ganas de innovar. También el compromiso social con su tiempo y su necesidad de que el país se enterara de lo importante que era la educación.

"Eran jóvenes educados en el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos", dice García Montero. "Para el país fueron extraordinariamente importantes", comenta por su lado otro poeta, Álvaro Salvador. "Eran el símbolo de la España nueva que se estaba fraguando y que desapareció con la Guerra Civil".

"La Generación del 27 supuso el comienzo de la poesía de hoy, de la actualidad poética", tercia otro de los grandes poetas españoles, José Carlos Rosales. "De hecho, hoy seguimos viviendo bajo su impulso poético. Para su tiempo, la Generación del 27 supuso la incorporación de España a las corrientes poéticas occidentales. El 27 es el momento en que se crea la vinculación de la poesía española con las corrientes europeas y americanas".

A juicio de Luis García Montero, la Generación del 27 vivió tres momentos esenciales: el momento de su formación, con la reunión del Ateneo de Sevilla que representaba la llegada de nuevos aires a la poesía española; el estallido de la Guerra Civil y el éxodo hacia el exilio de los poetas que sobrevivieron, la pérdida de la juventud y la llegada de la nostalgia, con especial recuerdo a la figura de García Lorca, y la reivindicación hoy, de la memoria histórica, la llegada de la democracia y la evocación de la Generación del 27.

¿Pero eran aquellos poetas conscientes de que estaban integrando lo que se conocería como la Generación del 27? Luis García Montero responde: "Eran conscientes del buen momento de la poesía española. Federico García Lorca hablaba de que formaban una 'capilla cultural'. El concepto de Generación, que es un concepto de la tradición alemana y española, le vino muy bien a la sociedad española. Ese concepto le daba mucho peso a la juventud. Giner de los Ríos decía que las sociedades podían cambiarse a partir de una nueva generación educada en otros valores. Y ellos eran los jóvenes que venían a modernizar el país".

"¿Si me influyó poéticamente la Generación del 27?", se pregunta por su parte José Carlos Rosales. "Depende de los momentos y depende de los poetas. Yo por quien me siento más guiado es por Luis Cernuda". ¿Y por García Lorca? "Bueno, Lorca está siempre presente. Lorca es más espectacular y es difícil mantener siempre la atención sobre él. Pero siempre está ahí. Es distinto, por ejemplo, a Rafael Alberti o Vicente Aleixandre, que tienen diferentes momentos"

"Para mí fue una generación muy importante", comenta Álvaro Salvador. "Para mí puntos de referencia son Lorca, Cernuda y Alberti. Fue una generación que fue un ejemplo de escritores que no sólo defendían la poesía, sino también las ideas democráticas. Fue un movimiento tanto estético como ético".

Una de las características más destacables de aquel grupo de creadores era la manera en que unos se influían a otros y cómo se abrían la mente mutuamente. El más claro ejemplo es el de Federico García Lorca, que abandonó radicalmente su interés por la poesía popular tradicional tras las críticas que recibió por parte de Salvador Dalí y Luis Buñuel a raíz de la publicación de su Romancero gitano. Se lanzó directamente a un surrealismo brutal que le llevaría a escribir libros monumentales como Poeta en Nueva York u obras de teatro como El público. Igualmente influiría él en la obra pictórica de Salvador Dalí durante el resto de la vida del pintor.

La Generación del 27 fue el faro que iluminó durante los años de la II República a los nuevos poetas que iban apareciendo. Aquella luz fue brutalmente apagada con el estallido de la Guerra Civil y la imposición del olvido y el silencio durante cuarenta años. Aquellos mismos poetas que tuvieron que marcharse al exilio influyeron, por su parte, notablemente en países como México o Argentina.

La Generación del 27, su espíritu abierto, sus ansias de libertad, su gusto por la mejor tradición literaria española, regresó al país con la llegada de la democracia. Los poetas volvieron a ser leídos, sus versos resonaron de nuevo, las palabras retornaron del olvido. Hace ya ochenta años de aquello.

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