'El flamenco será la música predilecta del siglo XXI'

  • Estrena cuarto disco, 'Caballero', a la vez que disfruta con ilusión por el premio que recibe hoy como el mejor artista embajador de Andalucía en el extranjero

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Confiesa que la música y la guitarra le eligieron para ser lo que ahora con orgullo defiende por todo el planeta, un guitarrista español. Pero, sobre todo, siente a la andaluza. Tras firmar su primer contrato con la discográfica Universal Music -del que nace su cuarto trabajo, Caballero- la suerte no le da la espalda. Hoy, la Junta de Andalucía le honrará con el premio al artista andaluz que mejor representa a Andalucía en el mundo. Unas cualidades que él practica sin olvidar su humilde carácter.

-Su carrera es prematura pero respetada, ¿cómo se siente?

-Me siento muy contento por todo lo que me está ocurriendo en estos últimos años. Es toda una recompensa a mi trabajo y al de mis representantes, ellos son los que han gestionado cada una de mis actuaciones fuera del país. Cada vez que hemos salido al extranjero a tocar ha sido por méritos propios. Hace un mes, me llamaron para hacerme saber que mi nombre estaba en una lista para otorgarme ese premio como artista andaluz. ¡Cuánta alegría me produjo! Creo que la música y la guitarra me eligieron a mí para que fuera lo que ahora soy. Ya me sentía guitarrista cuando, de pequeño, cogía el palo del recogedor a modo de instrumento (risas).

-¿Por qué su nombre no suena tanto para el público en general?

-Se trata de un problema muy español. Tenemos la costumbre de ir a lo que ya conocemos o a lo que viene de fuera ya siendo conocido. Si fuéramos más americanos en ese aspecto, no hablaríamos de este tema. En EEUU no me conoce nadie, pero sé que un mes antes de mi concierto las entradas ya están agotadas. Les atrae el simple hecho de que sea un guitarrista español. Y en mi tierra, Málaga, muchas veces no se llena el aforo a la hora de verme actuar. Aquí debería enfatizarse la ayuda a artistas noveles, no cuando éstos llegan ya arriba.

-¿Qué recuerdos le vienen al oír nombrar a Juanito Valderrama?

-Fue todo un privilegio pasar una etapa de mi vida artística junto a él. Conocía su figura profesional, pero detrás de ésta se mostraba una persona amable y cariñosa en el plano afectivo. No tuvo tacha alguna. Me enseñaba casi sin querer. Hace una semana estuve cenando con su hijo Juan Antonio, tenemos proyectos pendientes entre los dos... Y mi amistad con Dolores Abril permanece. La quiero mucho.

-¿Evoluciona con este cuarto trabajo discográfico?

-Trabajo para superar mis limitaciones, desde la humildad por supuesto, para poder interpretar a un nivel más alto de calidad en aspectos técnicos y armónicos. Manolo Toro ha producido complejamente este disco, tal y como yo pretendía. Esas grabaciones donde sólo se escucha el cajón, las palmitas, la letra y cuatro olés minimizan al arte flamenco. Hay que abrirse a un tecnicismo más estadounidense. Para crear Caballero he contado con la ayuda de Pitingo, Chaleco, José Cruz, Lin Cortés y Toni Romero. Y los músicos: José Marín, Juan Heredia, Manolo Sáez, Oliver Sierra… Sencillamente geniales.

-Acompañará en una gira por Europa a la mezzosoprano Cecilia Bartoli. ¿Ha cambiado la concepción de que lo clásico es intocable?

-Cecilia Bartoli es una artista inquieta. Siempre quiere hacer cosas nuevas. Su forma de ser queda muy lejos del divismo típico de las cantantes de opera. Eso se nota en su música, tan diferente y renovada a la que hacen los demás. Lo obsoleto en las disciplinas del arte no resulta atractivo para el gran público. Así que toca renovarse o morir.

-Ha estado en Estados Unidos, Londres, Berlín, Japón… ¿Cuál es el atractivo que ejerce la guitarra española en un entorno que no es el suyo propio?

-No se puede ni imaginar. Me asombro de conocer la impaciencia del público extranjero por escuchar un recital de flamenco. El trato que recibe el artista es descomunal, te hacen sentir como si fueras una estrella. Y eso se contagia luego a la hora de desarrollar el espectáculo. En Nueva York, una señora mayor me esperó en el hall del teatro a la salida del concierto. "Quiero darte un beso en cada mano", me dijo. Nunca me había ocurrido algo así.

-¿Hasta dónde puede llegar con la música española?

-Yo llegaré hasta donde la música me permita y lo español irá hasta donde podamos guiarlo. Aunque parece que el flamenco en el extranjero es un boom, yo estoy convencido de que se configurará como la melodía predilecta del siglo XXI. Toda la multitud de artistas y compositores que están triunfando constituyen tan sólo el preámbulo de lo que va a ocurrir. Pues hay mucha cantera oculta, que vale mucho, y el tiempo pondrá a cada uno en el lugar que les corresponde verdaderamente.

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