El estado de lo 'indie'

  • L Kan y Grande-Marlaska llaman la atención con sus discos, los primeros por no bajarse del burro del tecno-pop cachondo y los segundos por su rollo político

Acaba el año y los grupos que tienen que ser una alternativa en España necesitan su propia alternativa. Los Planetas han grabado su mejor trabajo en casi una década, pero sin recambio a la vista seguir el noise granadino trae más recuerdos que emociones. Y así con todos, o casi todos. Por eso, y por más, El momento de hacer (Tres pies, 2007) no sólo es el debut en largo de Grande-Marlaska (antes Garzón, pero al superjuez no le gustó el nombre), sino también un soplo de aire fresco, pese a que el trío de autores sea más que conocido por proyectos anteriores.

Casi al mismo tiempo, y después de tres años en barbecho, el descaro de L Kan regresa con Somos otra cosa (Subterfuge / EMI, 2007), que en realidad no es otra cosa sino lo mismo que sus tres discos anteriores, pero con cuerdas y tal. Se echaba de menos un nuevo repaso de la cosa sociológica de mano de estos madrileños adictos al tecno-pop cachondo -ay, llega tarde el análisis de la tontería del MP3 con Mi iPod y yo, pero llega-. ¿Tienen algo en común Grande-Marlaska y L Kan? Quizá se lo pregunten. Creo que la respuesta es el descaro y las ganas de contar lo que ven y lo que les preocupa, algo que no es tan común en las bandas españolas, alternativas o no.

Grande-Marlaska tienen una intención política, aunque su música no se resienta por ello. El momento de hacer, título que casi es un lema, no es un ladrillo, ni de lejos; este disco es un estupendo trabajo de indie pop bastante tradicional, que de tan bien hecho parece que ellos lo hayan inventado -no es así, claro; mucho Go-Betweens hay aquí para aclararlo-. Entre los motivos para sentir simpatía por ellos, además de por las canciones -qué bonitos arreglos con trompetas, coros acelerados y estribillos radicales-, sino también por la posibilidad de descargar el álbum de su web -www.superjuez.com-, de forma gratuita y alegre, sin robar. Actitud y aptitud, eso es Grande-Marlaska. ¿Pruebas? Pues Ideología, Turno de réplica y Grant, por decir tres.

Lo de L Kan va en este cuarto álbum de ejercicio de madurez, algo que no parecía necesario. Por suerte, su mayoría de edad discográfica sigue siendo divertida y bailable. Somos otra cosa no aporta nada particularmente nuevo a su carrera, ya habían dicho todo esto en Discazo (2004), Superenserio (2003) y Cosas que miden poco (2000). Lo que sí hacen es sumar unos cuantos hitazos -Todo lo que no, Señora y Me hago buzo lo son-, añadir un jugueteo country a su serie de rarezas -Yo os comprendo a todos es descacharrante- y demostrar que no se han hecho mayores: la voz de L Kan sigue tan estridente y graciosa como nos gusta, aunque O Kan aumente su presencia. A su manera, y es importante que sea así, lo suyo también es político, aunque hablen de bailes, modas, incomprensiones y estereotipos sociales.

Sí, estos dos grupos no buscan la canción perfecta ni ajustarse a ningún ideario indie de camiseta a rayas y problemas personales, Grande-Marlaska y L Kan hablan de la vida, lo hacen con intención y resultados.

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