Los mil sonidos del mundo

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Del rudimentario almirez al sintetizador. De la botella de anís hasta el sitar indio. Del tres cubano a la guitarra eléctrica. Del qanun marroquí a la zambomba. Cualquier objeto que sirva para crear música puede verse desde el pasado día 16 y hasta el 11 de enero de 2008 en la Casa-Molino Ángel Ganivet de la Diputación de Granada. El edificio, que alberga el Centro de Estudios Etnográficos acoge una exposición con más de 150 instrumentos que el músico granadino Manuel Miguel Mateo ha venido recopilando a lo largo de los años. De Java a Cuba pasando por Marruecos, la exposición muestra los objetos más llamativos utilizado para hacer música. Las mil músicas del mundo.

"Lo curioso de esta muestra, lo que la hace diferente al resto de exposiciones sobre instrumentos musicales", explica Mateo, actual miembro del grupo Atroj y ex componente de Lombarda, "es que en lugar de estar agrupados por familias, éstos están agrupados por las regiones geográficas de las que proceden, Europa, el Magreb, Asia-Oceanía, América, África Subsahariana. Así se entienden mejor las culturas a las que pertenecen".

La muestra ofrece los instrumentos más extraños y sorprendentes que puedan imaginarse y es toda una pozo de curiosidades sobre el mundo de la música. Ya tuvo un gran éxito hace años cuando, en una escala menor, se paseó dentro del Circuito de la Música por diferentes pueblos andaluces. Hace unos tres años volvió a montarse con motivo del festival Parapanda Folk. El interés que despierta la muestra ha hecho que el área de Cultura de la Diputación de Granada le pidiera a Manuel Miguel Mateo que volviera a exhibirla.

Pero, ¿cómo se le ocurrió comenzar a coleccionar instrumentos extraños? Mateo no duda en responder: "Ante todo, porque soy músico", dice. "Y para los músicos, los instrumentos son nuestra herramienta de trabajo. También soy muy curioso, y esa curiosidad me llevó a escuchar otro tipo de músicas diferentes a las que escucho habitualmente y descubrir instrumentos distinto. A través de la música me hice con muchos amigos que, en sus viajes, aprovechaban para traerme algún instrumento o cumplir un encargo".

El primer instrumento que adquirió Mateo fue una mandolina en sus comienzos con el grupo Lombarda. "Pero nunca aprendí a tocarla", admite. "Pensé que sería fácil aprender, pero resultó que no". Luego adquirió un dulcimer, instrumento que aún conserva y que toca con su nuevo grupo, una formación que mezcla música tradicional española con música tradicional bereber.

"No sé tocar muchos de los instrumentos que aparecen en la exposición. Sí puedo hacerlos sonar, aunque no sé tocarlos", explica.

Como los instrumentos expuestos no se pueden tocar en la exposición, los organizadores de la muestra decidieron colocar dos ordenadores para que los visitantes conozcan curiosidades sobre ellos y sepan cómo suenan. Además, en paneles desplegables se puede conocer toda la información respecto a cada uno de ellos.

Para el músico, el instrumento más llamativo que hay en la exposición es el angkloung, una especie de vibráfono de la isla de Java que encontró en... El Realejo. Su última adquisición, que llegó apenas unos días antes de la inauguración de la muestra, es un harmonium. Algún día espera tener también una zanfona, instrumento que ya encargó construir hace unos años y que sería uno de los objetos estrella de la muestra.

Hay objetos de todas clases en la exposición: violines, guitarras, guimbardas, bombardas, albokas, vihuelas, congas, tamas, sanzas, darbukas, cuencos tibetanos, valihas, birimbaos, koras... Cada instrumento tiene una historia, unas peculiaridades específicas de la región de la que procede.

"Es curioso", comenta Mateo, "que Andalucía es la región en la que más objetos cotidianos, útiles de cocinas, por ejemplo, se han convertido en instrumentos musicales. Eso no se ve en otras partes del mundo." Botellas, de anís, botijos, cuencos o almireces han pasado del uso común a las formaciones musicales.

Otra de las curiosidades que Mateo ha encontrado en su búsqueda es la similitud entre algunos instrumentos de diferentes zonas. "Por ejemplo", dice, "en Andalucía tenemos el tambor rociero y el flautín, y en el País Vasco tienen el txistu y el tamboril. Y esos dos instrumentos, además, se acompañan el uno al otro..." Lo mismo sucede con la ghaitta marroquí y las gaitas escocesas: se trata de instrumentos diferentes y, sin embargo, con el mismo nombre y el mismo sonido.

Con la exposición se ha editado también un catálogo con fotografías de casi todos los instrumentos que aparecen en ella y un cuadernos didáctico para que los chavales que visiten la Casa-Molino Ángel Ganivet realicen ejercicios sobre lo que han aprendido.

Una de las cosas que Manuel Miguel Mateo se pregunta es cómo Granada, una ciudad con una enorme cantidad de constructores de guitarra y luthiers, no cuenta con un museo de instrumentos musicales, máxime cuando la provincia es riquísima en ellos. "Sería bastante interesante una iniciativa de ese tipo", sugiere. Además, muchos de esos instrumentos tradicionales podrían perderse no de no mantenerse las músicas tradicionales que los utilizan.

La muestra puede visitarse de lunes a viernes entre las 11.00 y las 14.00 horas y entre las 18.00 y las 21.00 horas. Los sábados y domingos permanecerá cerrada.

Una de las cosas más curiosas de la muestra, explica el músico, es que no ha tenido que viajar a países exóticos ni invertir grandes cantidades de dinero para hacerse con algunos de los objetos musicales. "A veces los he encontrado en grandes almacenes y, sobre todo, en las ferias que acompañan a los festivales de músicas tradicionales, en las que se muestran muchos instrumentos curiosos". Tampoco los ha adquirido por internet. "Internet lo he utilizado como herramiento de consulta y asesoramiento, pero jamás he comprado por ahí".El caso es que, con los años, ha hecho una colección que explica mejor el mundo y, sobre todo, explica mejor todas sus músicas.

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