El regreso de 'El mandarín', una joya de la literatura fantástica

"En el rincón más apartado de la China existe un mandarín más rico que todos los reyes que nos cuentan las historias y las fábulas". Así comienza, en la traducción de Javier Coca y Raquel Aguilera para El Acantilado, la novela más sorprendente del portugués Eça de Queirós, publicada originalmente en 1880. Tras su falsa apariencia de divertimento, este texto, que Jorge Luis Borges contaba entre los favoritos de su biblioteca, nos enfrenta a asuntos tan graves como la ambición, la avaricia, el tedio y la falsa moral burguesa del siglo XIX. El principal protagonista es un puntilloso funcionario que asesina a un mandarín de los confines de Mongolia con un gesto tan simple como tocar una campanilla, heredando de golpe su caudal de millones. El otro personaje del libro es el diablo. Tras la absurda ejecución del gobernador chino, la acción se traslada de la oscura pensión lisboeta que habitaba el escribiente Teodoro a su nuevo reino: el Extremo Oriente. El viaje y cuanto allí sucede permite al cosmopolita Eça ironizar con cariño y un lenguaje estilizado acerca de la visión mítica, heredada de Marco Polo, que sus compatriotas tenían del Imperio del Medio. charo ramos

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