El valor social y económico de las industrias culturales, a debate

"¿Qué es la empresa cultural?", "¿qué entendemos por cultura?", "¿dónde situamos la frontera con el ocio?", "¿cuál debe ser el nivel de formación de los empresarios culturales?", "¿se debe mercantilizar la cultura?"... En dos días, muchas han sido las preguntas y también las respuestas. Las primeras Jornadas de Creación de Empresas en el Ámbito Cultural concluyeron ayer dejando tras de sí innumerables reflexiones y caminos que se dirigen a dilucidar el valor social y económico de las empresas culturales en la sociedad actual y los distintos obstáculos con los que se encuentran estas entidades.

Durante la cita de ayer, que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, diferentes expertos trataron de despejar algunas de estas incógnitas además de presentar los resultados del proyecto de investigación Creación de empresas en el ámbito cultural, del Plan Nacional de I+D+I.

El catedrático de Organización de Empresas de la Universidad de Cádiz y director de la investigación, José Ruiz Navarro, fue el encargado de presentar las conclusiones de un trabajo que resuelve que "la importancia de las empresas culturales no sólo reside en el valor económico sino, y más importante, en el valor social porque ellas pueden crear significados y favorecer a la integración de un territorio y propiciar su valor".

Con el objetivo de "identificar los factores que promueven o frenan el proceso de creación y desarrollo de empresas culturales", el profesor y su equipo han trabajado con bibliografía, encuestas a 396 empresas y consultas a unos cuarenta expertos para elaborar un estudio con valiosos datos cuantitativos y cualitativos. "Las empresas culturales no sólo favorecen al empleo y al producto interior bruto (representan el 7 por ciento del PIB mundial) sino que preparan el camino para imaginar otro mundo, para innovar", recalcó.

Aún así se apuntaron algunas de las dificultades con las que se encuentran estas entidades como "las políticas y programas gubernamentales, la menor capacidad de gestión de sus emprendedores a pesar de su mayor formación en el sector sobre el que trabajan y la escasa colaboración entre los ámbitos privados y públicos", citó Ruiz Navarro, entre otras.

Para terminar, el catedrático dejó en el aire una reflexión contenida en la obra del literato Umberto Eco Apocalípticos e integrados: "¿Un mundo sólo para el superhombre?". "Todavía está por determinar si la cultura es asunto exclusivo de la elite o un fenómeno de masas que comenzó con la creación de la imprenta. Pero yo creo que la cultura en la sociedad del conocimiento debe darnos una perspectiva válida que nos permita sobrevivir, que nos sirva para reflexionar y para crear valores con mayúsculas".

Antes de esta intervención, la mañana comenzaba con la conferencia Cultura, territorio y economía. Retos y oportunidades del profesor del departamento de Economía Política de la Universidad de Barcelona, Lluís Bonet. El director de Cursos de Postgrado en Gestión Cultural realizó un análisis desde el punto de vista económico de las dos paradojas que encierran las empresas culturales.

"Por un lado está la industria cultural tradicional que está basada en la producción en serie, localizada en pocos lugares y de escala, pero por otro lado surge lo que yo llamo el nuevo paradigma tecnológico donde existe una enorme interacción entre productor y receptor, como en el caso de los blogs e internet, y donde se democratiza el acceso a la producción", explicó Bonet que observó cómo esos dos paradigmas "conviven y dialogan constantemente" creándose "nuevas formas de intermediarios y de alimentación entre ellos, y eso es muy divertido", acertó.

Las propias empresas culturales también estuvieron presentes (públicas, en mayor medida) en el día de ayer con la mesa redonda Emprendedores culturales: expectativas de futuro, que estuvo moderada por el director de la Fundación Provincial de Cultura, Antonio Rodríguez Cabañas, y participada por los gerentes y directores de Innoves (Fundación Innovación de la Economía Social), Proyecto Lunar, Red Territorial de Apoyo a Emprendedores y Extenda (Agencia Andaluza de Promoción Exterior) además de por el decano de la Facultad de Humanidades, Manuel Arcila. Mientras que la delegada provincial de Cultura, Dolores Caballero, fue la encargada de echar el cierre a las jornadas.

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