El teatro se viste de gala para una personal alfombra roja

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La multitudinaria asistencia de medios de comunicación daba una idea de la importancia del evento. Un día después de la gala de los Goya, Sevilla acogió ayer la de los Premios Max, orientados a reconocer la labor de las gentes del teatro. Y aunque la mayoría eran presencias repetidas a las que las que se vieron sobre la alfombra roja del cine español, eso no fue impedimento para que todas estrenaran modelo. Algunos, como el de la actriz Ana Fernández, eran reciclados. "Tenía este vestido negro y le he pedido a Astolfo Funes, un compañero de mi última película, que me lo pintase", explicaba a este periódico. Acompañada de Roberto Álvarez y su hermana, Candela Fernández, la sevillana resultó la más original de la noche.

Más clásicas, Luisa Martín y Blanca Portillo acudieron juntas con dos elecciones sobrias pero elegantes. De negro y gran collar de perlas, la primera, con falda negra, blusa blanca y zapatos de charol, la segunda, su dúo fue de lo más celebrado. Portillo, además, reconoció encontrarse con fuerzas y con ganas de emprender nuevos proyectos. "Mientras la vida me deje, estoy por hacer lo que me echen".

Otros rostros que se dieron cita en el Teatro Lope de Vega, recinto elegido para la celebración del evento, fueron los de Matilde Coral, Pablo Carbonell, Constantino Romero, Alberto San Juan o Antonio Carmona, ex líder de Ketama. Dentro, sobre el escenario, María Galiana y Carlos Álvarez actuaron como maestros ceremonias y, en la introducción, Esperanza Fernández, de amarillo, rompió las supersticiones de la farándula que señalan al mencionado color como portador de mala suerte.

Sin embargo, la más esperada, la más solicitada, fue Belén Rueda, que despertó la admiración de todos los asistentes con una elección en tonos coral de Nina Ricci. Una pequeña "infidelidad" a su diseñadora fetiche, Carolina Herrera, que complementó con calzado tan dorado como la feliz etapa en la que se encuentra inmersa. Respecto a si acudió sola a los Max, la pregunta que todos se hacían, una negativa como respuesta. Después de atender a los periodistas, la protagonista de Closer se sentó en el patio de butacas al lado de su compañero, el también actor -y pareja de esta función-, José Luis García Sánchez. Ya se sabe, juntos pero no revueltos.

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