Porque veinte años sí que es algo

  • l villancicos Ha editado un dvd con imágenes de lo mejor de su trayectoria y este año no concursará fuera, sólo en su ciudad.

El presidente de la rondalla Pastores de San Isidro, José Antonio Pérez Moya, aún recuerda cuando cantaron en una iglesia en Tetuán y lograron reunir por igual a musulmanes y cristianos. "La prensa marroquí lo calificó como un hecho histórico. Fue un acto inolvidable", apunta.

Son algunos de los pasajes que se le vienen a la cabeza cuando hace balance de los veinte años de vida que esta agrupación lleva sin faltar a la Navidad.

Como veinte años no pasan así como así han decidido festejarlo por todo lo alto. Han recopilado en un dvd los mejores momentos de su existencia, han enseñado sus 49 trofeos en una exposición en la Fundación Municipal de Cultura José Luis Cano y este año han decidido no concursar fuera de la ciudad. "Queremos dedicárselo exclusivamente a Algeciras".

La rondalla nació en los talleres del Isla Verde. Pérez Moya recuerda que un grupo de personas cuando llegaba la Navidad se valía de cualquier objeto de manera improvisada y comenzaba a cantar villancicos. Con veinte años menos dijeron eso de: "Y, ¿por qué no nos organizamos". Se trataba de llevar a su afición a un punto más profesional. Se prepararon durante dos años y al tercero se llevaron el primer premio. "Eso nos dio vidilla para tirar adelante", puntualiza.

Esta rondalla ha contribuido a arraigar la particular tradición de los villancicos en la ciudad. "Esto es una cosa muy nuestra, de nuestro pueblo. Aquí se interpreta de una manera muy particular. Sales de aquí y por ejemplo te vas a La Línea y escuchas un villancico, y aún con la misma letra es totalmente diferente".

Considera que esa particularidad ha enriquecido este arte y por ello continúan en la misma línea. "Nosotros hemos mantenido ese estilo tradicional. Hemos estado fuera concursando con corales y con instrumentos de cuerda y nos ha ido bien. El grupo tiene un reconocimiento andaluz".

Está convencido de que las rondallas nunca desaparecerán porque es ya una tradición de la ciudad. "Todos los años suele ocurrir lo mismo. Si te vas a una final de juveniles e infantiles el teatro está lleno. Eso es el futuro. Las de adultos se mantienen. A lo mejor hay un año que dos no salen, pero al siguiente salen tres. Esto es muy nuestro y no se va a perder". La base del grupo sigue siendo la misma que hace veinte años. Son 22 componentes, pero ya se ve el relevo generacional y familiar.

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