Igual que los niños vienen con un pan debajo del brazo (o eso se decía antes, cuando las familias numerosas), algunos años nuevos vienen con un casco para los alcaldes. Juan Espadas sabe que muy pronto el rey Baltasar, aún siendo otro representante, le pondrá un casco tela de chulo, y otro para Antonio Muñoz, el delegado del llamado Hábitat Urbano, y puede que algunos más para los concejales que se hayan portado mejor, como Juan Carlos Cabrera y Carmen Castreño. Con razón, dijo en la presentación del acuerdo de las Atarazanas que era como un regalo anticipado para la ciudad… Y para él, que podrá asistir a la inauguración de las obras, en el primer trimestre de 2019. Claro que antes nos queda 2018, el Año del Casco.

Para ir preparando el camino al señor alcalde, ya fueron plantados algunos árboles en los meses anteriores. A eso ni siquiera asistió Espadas; ni se pusieron los cascos, sino que apareció Antonio Muñoz con una pala en Pino Montano. El casco se debe guardar para los grandes eventos, como los diversos centros culturales que han anunciado (la Fábrica de Artillería, o el viejo mercado de la Puerta de la Carne, sin contar las Atarazanas), que van a convertir a Sevilla en la ciudad más culta del mundo, además de la más limpia.

El casco será el antídoto perfecto contra los que dicen que este alcalde no hace nada, sólo poner buena cara. Eso lo dice la gente mala, que no entiende las reglas de oro del mandato municipal: el primer año, todo lo impopular; el segundo, rebaja mínima del IBI; el tercer año, las obras en su esplendor; y el cuarto, los nuevos proyectos de ya te veré y las medidas más electoralistas. Va a empezar el tercer año, por lo que todo se andará, con paciencia.

No se sabe si los esfuerzos de Beltrán Pérez y Javier Millán, desde la oposición civilizada del PP y Ciudadanos, benefician o perjudican al alcalde. A su izquierda tiene otra oposición que es una fábrica de votos para el PSOE. Unos participativos con los que conviene lucir el casco incluso en los plenos. Aparecieron criaturitas a las que se les estaban poniendo caras de la CUP.

Por eso digo que los otros ya no saben si oponerse, o encomendarse a San Fernando, San Isidoro, San Leandro y las santas trianeras Justa y Rufina, viendo lo que se ve. El momento de entrar en el Año del Casco ha sido oportunísimo. Podemos esperar asuntos más atractivos, además de insistir con Murillo cuando no sea festivo.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios