Caídos por la cera

Si alguien se cae en Semana Santa al resbalar, la culpa no la tiene el Ayuntamiento

Se habla mucho de las medidas de seguridad en Semana Santa, pero bastante menos de los accidentes callejeros que ocurren esos días. El 6 de diciembre del año pasado se publicó en este Diario una sentencia muy interesante y de consecuencias para recordar. No originó ninguna polémica porque en aquellos días la gente estaba distraída con la campaña de Cataluña, el encendido de la iluminación navideña, la turismofobia del puente de la Inmaculada y otros asuntos que han perdido actualidad. Sin embargo, la juez de lo Contencioso-Administrativo número 4 de Sevilla decidió algo importante: si alguien se cae en Semana Santa al resbalar por la cera en las calles, la culpa no la tiene el Ayuntamiento, ni Lipasam, ni las hermandades, ni los nazarenos... La culpa es de quien se cae.

Se ha establecido que lo normal es que haya cera en las calles, pues resulta que en Semana Santa hay nazarenos con sus cirios encendidos. ¿Lo entienden?

En la denuncia, un motorista reclamó al Ayuntamiento y a Lipasam el pago de una indemnización de 8.591,53 euros por sufrir una caída en la mañana del Viernes Santo de 2015, cuando circulaba por la calle Gravina, en dirección a Zaragoza. A consecuencia de la cera, perdió el control. Sufrió lesiones, de las que tardó en recuperarse 52 días, de ellos 30 impeditivos.

En la resolución judicial de este caso, se indica que la existencia de cera en las calles es algo normal en Semana Santa, lo que obliga a adoptar precauciones. En este caso, no se añade que en la mañana del Viernes Santo es muy normal que la calle Gravina esté recién regada de cera por el cortejo del Gran Poder, que pasó unas horas antes, tras el cruce con la Esperanza de Triana. Así que la calle Gravina ese día es un lugar de alto riesgo para una moto.

Esta sentencia ha sido una alegría para el alcalde Espadas, con una juez tan comprensiva, que alerta contra la tentación de convertir "las administraciones públicas en aseguradoras universales de todos los riesgos, con el fin de prevenir cualquier eventualidad desfavorable o daños para los administrados". Recuerda que el Ayuntamiento puso señalización de alerta. Se llega a decir que en caso de cera deslizante, se debe "incluso parar el vehículo".

Así que esta jurisprudencia le otorga prioridad al nazareno sobre el motorista, y le ha dado permiso al Ayuntamiento y a Lipasam para lavarse las manos. ¡Cuidado con los resbalones, que la culpa es suya!

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