Es sabido que en Semana Santa la gente ha pasado por algunas calles que sólo recorren esos días. Nunca más son pisadas durante el resto del año, excepto por sus vecinos. El turisteo también tiene su carrera oficial, en el entorno de la Catedral, que incluye hasta la plaza del Duque y poco más. A la ruta del mudéjar llegan pocos. Cuando los visitantes, en Semana Santa, van acompañados por amigos o familiares sevillanos se sorprenden de esos atajos urbanos, que permiten esquivar cofradías, sin pasar por la carrera oficial, que sea al derecho o al revés, marca los destinos de la ciudad histórica. La Catedral, el Ayuntamiento y El Corte Inglés no están ahí por casualidad.

Los itinerarios de la Semana Santa suelen incluir calles bonitas, en la medida de lo posible. Ver a la cofradía del Cerro del Águila por la glorieta del Bizco Amate no es igual que por el Arco del Postigo, pero se hace lo que se puede. En la Chicotá, que publicaba este Diario en Cuaresma, preguntaban por una calle para ver cofradías. Yo contesté Francos por resumir; pero depende, también puede ser ese entorno de Chapineros y Álvarez Quintero. O Cuna. O bien la Alcaicería para las que caben. O la vuelta de Odreros (o San Juan), Boteros, Sales y Ferré. Hay afición a las plazas, como la del Salvador, o la de San Leandro, o la Alameda, sobre todo para los pasos con olivos, si es posible. También son frecuentados los puentes de Triana y San Bernardo. Sin olvidar los aspectos ecológicos, como el parque de María Luisa con la Paz y Santa Genoveva; o los Murillo de jardines con Candelaria la. A eso se suma, en las vísperas, el parque de Federico García Lorca, en Nervión, por el que pasa la Milagrosa con sus judíos. Y más sitios que no digo, porque luego es peor.

También hay calles feas. Entre las feas con ganas está la trasera de la antigua comisaría, dedicada a San Juan de Ávila. El Gran Poder se la quitó este año de en medio, pero le tocó al Silencio, que iba por la Gavidia, en uno de los rodeos raros de la Madrugada. En la plaza había gente esperando, pero detrás de la comisaría nadie. Esa calle se debía suprimir del plano. A ver si lo dejan bonito, cuando lo arreglen.

Otra calle muy fea, a la que sin embargo nos hemos acostumbrado, es Imagen, que se salva por la torre de San Pedro y se termina de condenar por las setas de Mayer. Al menos, queda el consuelo de que las han reconvertido en la tribuna de los pobres a la sevillana, y bien que se nota.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios