Análisis

francisco andrés gallardo

Caprile

Maestros de la costura no engaña: es Masterchef con máquina de coser en lugar de la batidora. Hay que dar forma a las cortinas en lugar de a los solomillos, como si se hicieran tartas para vestir. Los concursantes también se cortan y Lorenzo Caprile se bastaría para hacer de jurado en este programa y en todo el prime time. Su efusividad ocupa toda la TDT, con sus berrinches. Un maestro con carácter y al que hay que respetar y respetarle las formas. Como a Palomo.

La estructura de los formatos de Shine, ambos traídos del Reino Unido, son idénticas porque no hace falta remover la fórmula sino que dar los alicientes necesarios a las pruebas. Por supuesto que estos programas también se van a hacer largos, pero intuimos que con el surtido de aprendices hay bastante tela que cortar. En la costura hay egos más grandes que en la cocina así que los aspirantes tienen ese mismo potencial. Eduardo ya en la primera entrega mostró sus credenciales, a medio camino entre un pelma y un chirriante encantador. No deja indiferente y se merece un buen corte. También tenemos a una jerezana en toda la extensión de la palabra, Luisa, y usa los volantes como la masterchef Virginia lo hacía con el oloroso. Como sucedía con aquellas hermanas de Jerez, en esta costurera edición hay gemelos: Sergio y Vicente son los hermanos Torres de los dobladillos. Y tenemos a Mahi, una granadina gasolinera de Las Gabias, que con su pelo azul es imperdible y no pasa desapercibida. Tiene la pinta de ser un buen casting. El programa además empezó de lleno y los concursantes fueron presentados a medida que empuñaban las tijeras en los distintos desafíos, dando ritmo así al estreno. Es cierto que la temática de Maestros... tendería más hacia un público femenino, pero también es interesante para ese público masculino que sufre eccemas con una aguja.

Hasta Raquel Sánchez Silva, cover de Eva González, parece revalorizarse entre los suculentos modelitos y deja atrás su etapa superviviente en Mediaset. Le quedan puntadas.

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