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helena arriaza

'Gran Hermano': Una revolución decepcionante

Si lo que pretendían con la nueva edición de Gran Hermano era causar unarevolución lo han conseguido. El problema es que el logro ha sido para mal. Desde la primera gala somos muchos los incondicionales del formato los que no comprendemos el giro de tuerca que T-5 y Zeppelin han implantado, con el que han provocado que el poco encanto que le quedaba al reality se haya perdido del todo.

Empezaron mal. Que entrasen a la casa cien concursantes antes de que comenzasen las emisiones no tuvo sentido. Si algo caracterizaba las primeras galas de cada edición era la entrada en directo de los participantes, sus vídeos de presentación y sus primeras reacciones al conocer a sus compañeros. Que la gala del martes fuera una gala de salidas y no de entradas provocó que se perdiera la magia del inicio de la vida en directo. En este caso lo único que hay que alabar es el trabajo técnico y de producción que conllevó tener durante tres días a cien personas en una casa y realizar una gala en directo con un centenar de aspirantes. Que el día escogido para dar el pistoletazo de salida a la décimo octava edición fuera un martes tampoco fue un acierto. Los domingos y los jueves son los días con los que los espectadores identificamos Gran Hermano y escoger el martes con la única pretensión, al menos aparentemente, de competir contra Masterchef Celebrity fue un error. De hecho los datos de audiencia demostraron la equivocación. La gala del pasado jueves tampoco mejoró. Es lógico que cada año implanten novedades en la mecánica del concurso, pero en esta ocasión el cambio ha sido tan radical que pierde la esencia del programa y no convence. La audiencia nominó y los concursantes serán los encargados de expulsar. Algo injusto cuando siempre ha sido el público el que ha tenido la última palabra.

Si algo ha caracterizado al reality durante muchos años ha sido poder seguir la vida en directo durante 24 horas. Pues esto también se ha perdido. Tan sólo al mediodía en Be Mad, desde hoy, puede seguir minuto a minuto lo que sucede dentro de la casa. El canal de 24 Horas ayudaba a adentrarse en las tramas y conocer mejor a los participantes. Un atraso más. Los fans reclaman constantemente el regreso de la señal ininterrumpida, pero ni la cadena ni la productora dan explicaciones al respecto. Con todo esto es normal que la palabra manipulación cada vez esté más relacionada con el reality.

Al menos Jorge Javier este año está mucho mejor que el anterior. La temporada pasada se enfrentó al difícil reto de sustituir a Mercedes Milá y no era capaz de esconder la tensión por tantas comparaciones y comentarios negativos. De momento parece que el presentador se muestra mucho más natural en plató y muestra más empatía con los participantes. El problema es que no es suficiente. La sombra de Mercedes siempre estará ahí para los incondicionales del reality. Aunque visto lo visto, menos mal que no ha decidido volver porque el programa ya no está la altura del que ella presentó.

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