Las dos orillas

josé joaquín león

Matemáticas municipales

En el Ayuntamiento de Sevilla confunden las matemáticas con la literatura y la filosofía. Me explico: allí, como en todas partes, dos y dos son cuatro. Sin embargo, algunos que se dejan llevar por su afición a la poesía de Luis Cernuda mezclan la realidad con el deseo. Por otra parte, imbuidos del momento neoplatónico, empiezan con los diálogos y terminan con una ontología sistemática. Busquemos siempre la razón y el entendimiento, que en eso el alcalde Espadas es bastante platónico. Sin embargo, en el momento actual, sufren esa confusión de mezclar todo por apartarse de las evidencias matemáticas.

En el Ayuntamiento de Sevilla hay actualmente 31 concejales. Se perdieron dos ediles por bajar el listón de los 700.000 habitantes, pero ese es otro problema que se intenta solucionar en los nuevos barrios del Este. De esos 31, el PP cuenta con 12; el PSOE tiene 11; Ciudadanos se quedó con 3; otros 3 son de Participa Sevilla; y 2 pertenecen a IU. Para la elección de alcalde, Espadas consiguió 16 votos, al sumarse los de Participa Sevilla e IU. Después se vio que los participativos no son de su agrado, y que si puede pactar con otros, se siente mucho mejor. Así consiguió la cuadratura del círculo, cuando metió en el mismo saco a los 3 de Ciudadanos y los dos de IU para otras votaciones comprometidas.

El conflicto matemático que existe actualmente en el Ayuntamiento, a cuento del Presupuesto, es sencillo de resolver. En primera instancia, consiguió Espadas el apoyo de Ciudadanos. Total: 14. No le sirven, si todos los demás votan en contra. Fue ahí cuando apareció Beltrán Pérez, con otro presupuesto del PP debajo del brazo, para encelar a Javier Millán. Pues sabido es que los 12 del PP con los 11 del PSOE sumarían 23, que es una mayoría generosa, y convierte en insignificante la posibilidad de llegar a 26 con Ciudadanos.

Esto ha gustado a los empresarios, curiosamente. Pero, sobre todo, esto forma parte del amor y el odio que ahora inquieta a ese trío, donde el PP mira a Ciudadanos de reojo y los otros se enfadan, y en el PSOE no todos piensan igual.

Los sillones municipales están movedizos, excepto el del alcalde. Nadie se fía, y cuando viene Mariano para el espaldarazo a Beltrán, es normal que mire si le han clavado algo en la espalda. Tiempo de zozobra el que nos queda. Todo fluye, que diría Heráclilto, pero eso es filosofía y aún no han aprobado las matemáticas.

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