Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

Nuevos arquitectos

Van pasando los años de plomo y ceniza que han arrasado el ejercicio de la profesión de la arquitectura en España. También en Sevilla. Años que han sido aprovechados para darnos hasta en el forro como colectivo. Pero esa es otra historia. Hoy prefiero escribir de las nuevas voces e ideas que muestran en Sevilla los jóvenes compañeros. Los arquitectos siempre nos hemos llamado compañeros entre nosotros. Ese es el nombre como se denominan los masones (del francés maçon=albañil) desde el siglo XVII, que practicaban el compagnommage o compañerismo. Y que a veces hemos olvidado, ocupados en sobrevivir. Un viejo gremio al que pertenezco desde hace casi cincuenta años y que cada día valoro más. Pero parece que algo se mueve y me alegro.

Jóvenes arquitectos han expresado días pasados sus ideas sobre solares y edificios vacantes de Sevilla, a través de un ejercicio de reflexión expresado con sus herramientas: ideas y dibujos. Y me alegra que el Colegio de Arquitectos preste apoyo a estas nuevas voces. Así ha sido y así debe ser. Forman parte de los jóvenes sevillanos que se preparan para ocupar su propio espacio en la historia. En el diseño, en la moda, en las artes. En la ciencia. En la empresa. Nuevos comercios. Restaurantes, hoteles. La ciudad bulle y son los jóvenes los que la hacen hervir. Es necesario que cada época encuentre su modo de expresión propio. Un modo que surja, en palabras de Gillo Dorfles, "no de los imperativos sociales, sino de una autoconciencia que pueda llegar a ser la de un pueblo entero, la de una época histórica".

Esas ideas de los nuevos arquitectos surgen en muchos casos de los mejores debates y trabajos desde la Escuela de Arquitectura. Nota al paso, creo que se debería notar más en Sevilla que tenemos una buena Escuela de Arquitectura. Fin de la nota. Y como fruto de miradas aisladas, tienen la fuerza del detalle. Se puede decir que falta la idea completa de Sevilla, un modelo de ciudad. No estoy de acuerdo, si eso implica paralizarlo todo hasta que esté concluido un plan de la ciudad. Unos pocos folios deberían bastar para marcar prioridades de una ciudad y sus habitantes. Con participación y buena gestión. Y sobre todo un plan no debe ser excusa ni motivo para detener la generación de ideas y debates sobre la ciudad o sus fragmentos. Como se ha dicho, vivimos un tiempo de desgarro, tijera y papeles de periódico. Quizás no somos capaces de componer una imagen unitaria. Quizás no haga falta. Actuar es más relevante.

Los arquitectos aprendimos con Aldo Rossi a considerar la ciudad como arquitectura, enfrentándose a la idea dominante, aún vigente, de separar el planeamiento de las ciudades, es decir el urbanismo, del proyecto arquitectónico. Y aprendimos también, con su obra, a considerar que los proyectos de un arquitecto son la expresión de su concepto teórico de la arquitectura y viceversa. Es decir, que los arquitectos debíamos expresar en nuestros proyectos nuestro pensamiento arquitectónico. Parece fácil, pero no lo es. Por eso, bienvenidas las nuevas ideas para Sevilla de los nuevos arquitectos.

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