Visto y Oído

Antonio Sempere

Reales

Compareció Pepa Bueno en Late Motiv y saltaron a la palestra cuestiones de primer orden acerca de la buena y la mala praxis del periodismo. La pasión por informar. El rigor. La responsabilidad ante el reto. Si piensas que hay tres millones de personas pendientes de ti te puedes quedar muda, pero si pierdes el sentido de la responsabilidad ante uno solo de los oyentes, estás perdido, confesó la comunicadora.

Pero de esta conversación de quince minutos entre Bueno y Buenafuente, cuyo visionado aconsejo de obligado cumplimiento para cualquier interesado en el estado de los medios de comunicación en esta casi finalizada quinta parte de la centuria, me quedo con la parte dedicada a la deseada y solicitadísima entrevista con el Rey o la Reina, denegada hasta la fecha por los encargados de protocolo de la Casa Real.

Haría mucho bien esta entrevista, coincidieron Bueno y Buenafuente. De hecho en el Reino Unido tienen muy normalizado el asunto, aclararon. Tanto Andreu como Pepa afirmaron haber pedido ese encuentro de todos los modos posibles, por activa y por pasiva, pero por lo visto la respuesta de parte de Zarzuela siempre fue la misma. Incluso aludiendo a que no era posible conceder dicha entrevista porque se crearía un agravio comparativo con el resto de medios que la han solicitado con anterioridad.

Apoyo incondicionalmente a Pepa Bueno y Andreu Buenafuente en su propuesta. El acercamiento de la Jefatura del Estado hacia la ciudadanía pasa por también por la normalización en los medios. Y por la concesión de entrevistas por parte de sus Majestades. Aun a riesgo de que no sean tan infinitamente melosas como que la que el recordado Jesús Hermida realizó al rey emérito antes de su abdicación.

Dichas entrevistas harían mucho bien a la Corona. Lo dice un espectador que no se ha perdido ni una de las 252 entregas de Audiencia abierta en La 1.

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