En estos días se habla de transportes públicos, tráfico, movilidad y otros conceptos vinculados. Ayer entró en servicio la línea rápida de autobús desde Sevilla Este al Prado de San Sebastián. En lo burocrático, Sevilla Este es una gran barriada de la capital (que creció en una zona de expansión desde los tiempos de la preburbuja), por lo que depende del Ayuntamiento. El alcalde Espadas y los suyos han presentado como un gran avance que el nuevo servicio de Tussam tarda de 32 a 34 minutos. Bueno, es un gran avance si se tiene en cuenta que a veces tardaban una hora en llegar al centro. Pero, en la práctica, el transporte público de Sevilla Este continúa en duración metropolitana. Se tarda poco más en llegar a Jerez de la Frontera en autobús interurbano. Y a Dos Hermanas se tarda menos. Por no insistir en la proximidad de Mairena del Aljarafe y de San Juan alto y bajo, gracias al Metro.

En tiempos del recordado Alfonso Perales como consejero de la Junta de Andalucía, hubo un intento fallido para regular las áreas metropolitanas. Las capitales andaluzas tienen territorios de influencia, que condicionan sus servicios. En Sevilla no hace falta explicarlo. Los 700.000 habitantes (por encima o por abajo) que se le atribuyen no se ajustan a la realidad. Aparte de los turistas, residentes en apartamentos turísticos, buena gente sin papeles, okupas y otros asimilados, hay que tener en cuenta el entorno.

Con la línea rapidita de Sevilla Este se confirma que un sector de los más habitados de la ciudad está más lejos del Prado y la Catedral que varios municipios del entorno. Con los atascos cotidianos en el puente de los Tapones (o del Centenario), y los tránsitos para bajar desde el Aljarafe (y volver) se comprueba que el entorno ejerce un fuerte impacto en la capital. Y el entorno de la SE-40 va más allá. A lo que se suma que hay ciudades con más de 100.000 habitantes de otros obispados (Jerez de la Frontera y Huelva) a una hora de distancia por autopista o autovía, y otras (como Cádiz) a poco más.

El tráfico y la movilidad deben asumir una realidad metropolitana. No sólo depende de los barrios más alejados. También de decenas de miles de personas que residen oficialmente en otros municipios, pero que acuden a Sevilla un día sí y otro también. El panorama se enturbia aún más con la dificultad interna de un Metro de bajo alcance y un tren de Cercanías incompleto.

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