Se acabó Fitur, lo que es un alivio. Mientras se recrudecía la polémica por el turismo de calidad o el de caridad, el Ayuntamiento ha conseguido que Sevilla acoja una cumbre internacional de líneas de bajo coste. Según dicen, operan el largo recorrido y están especializados en el mercado asiático. Cuando se cuenta así, en genérico, la gente cree que el aeropuerto de San Pablo quedará conectado con Tokio, Shanghái y Pekín, pero no es eso, ni mucho menos. Para abrir esas líneas hace falta lo principal: suficientes pasajeros para justificar los vuelos, demanda que ahora no existe.

Con la letra pequeña, el delegado del Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, lo ha precisado mejor. No se trata tanto de abrir rutas directas, sino de aprovechar las conexiones internacionales con otros aeropuertos que cubren los enlaces, como Londres, Fráncfort o Ámsterdam. Sin embargo, se debe decir que eso ya existe. Ahora se puede ir desde Sevilla a Ámsterdam y desde allí a Shanghái. O desde Sevilla a Madrid y enlazar a las capitales de China o Japón. Por supuesto que con América del Norte e Iberoamérica pasa lo mismo. Iberia opera desde Madrid con esos destinos. Y si aún existen pasajeros que van en avión a Madrid, en vez de viajar en AVE, es principalmente por eso.

La idea existente en el turismo local sobre los chinos es confusa. Antes se recaudaban pesetitas en las huchitas del Domund. Ahora se les tiene por compradores compulsivos, que se pueden llevar una tienda entera al por mayor. Incluso se confunde a los chinos con los japoneses y los coreanos del sur, que también vienen.

Los chinos de China que llegan a Europa tienen una idea del continente diferente a la nuestra. En un mismo viaje pueden visitar París, Londres, Roma y Madrid. En España no es habitual que viajen sólo a Sevilla, ni siquiera sólo a Andalucía, sino que Sevilla entra en los paquetes junto a Madrid y Barcelona. En ocasiones, junto a Granada y Córdoba. A los chinos, en general, les suele gustar más lo histórico que lo artístico, y por encima de todo lo vistoso. Por el contrario, no les atraen el sol y las playas. Entre lo que más les gusta de Sevilla, se incluye la Plaza de España.

En líneas generales, se puede decir que no vendrán en vuelos aéreos asiáticos de bajo coste, por lo que la cumbre está bien, pero esos enlaces intermedios ya existen. Y además que una gran mayoría llegan desde Madrid o Barcelona.

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