Tribuna Económica

Rogelio Velasco

La amenaza de la guerra comercial

El Gobierno chino amenazó ayer con imponer un arancel del 25% sobre importaciones procedentes de EEUU por valor de 50.000 millones de dólares. La reacción viene como respuesta a la declaración de la Administración Trump de imponer ese mismo arancel a importaciones procedentes del gigante asiático.

Han seleccionado 1.333 productos fabricados en China y se da un plazo de un mes para el inicio de la implantación de los aranceles.

Las autoridades chinas han seleccionado 234 productos -sumando los 106 de ayer a 128 anteriores- que van desde la soja, a productos químicos y automóviles. No han sido precisamente elegidos al azar. Son productos con origen en las zonas geográficas que más apoyaron a Trump en las pasadas elecciones, buscando la debilitación política del presidente. La administración Trump está buscando reducir dramáticamente el gigantesco déficit comercial, utilizando cualquier medio disponible. Al déficit de 500.000 millones de dólares, se añade los 300.000 millones de pérdidas en Propiedad Intelectual, dado que las empresas se ven forzadas a ceder gratuitamente a las empresas chinas el know-how asociado a productos y servicios, que los chinos copian inmediatamente. En muchos casos, cuando se trata de tecnologías sofisticadas, el propio Gobierno chino estimula la copia ilegal para acelerar el proceso de nivelación en desarrollo tecnológico con los países occidentales.

Los mercados han empezado a reaccionar inmediatamente. El Dow Jones se redujo un 2% solo minutos después de que abriera la bolsa de Nueva York, aunque al cierre avanzó un 0,96%. Ante el temor de que uno de los sectores elegidos por las autoridades chinas sea el aeronáutico, Boeing se dejó más de un 5%.

No solo han sido los mercados en EEUU los que han reaccionado. En Alemania, el DAX cayó más de un 1%, dada la fuerte presencia de empresas exportadoras a todos los mercados. En Milán, cayó un 2%, por los efectos sobre las exportaciones de Fiat-Chrysler a China.

Las monedas de Rusia, México y otros emergentes, cayeron ante los anuncios realizados. También las materias primas en la Bolsa de Chicago -soja, trigo, petróleo- redujeron sustancialmente sus precios a la apertura de los mercados.

Todos los anteriores, son ejemplos de la rapidez con la que los agentes toman decisiones, en cuanto disponen de información. Hasta ahora, la reacción extendida por todo el mundo, afectando tanto a activos financieros como reales, se debe a anuncios de intenciones, aunque con plazos de ejecución concretos. En la medida en que nos vayamos acercando, dentro de un mes, a las fechas fijadas para la activación de las medidas proteccionistas, veremos amplias volatilidades en las bolsas y mercados de cambio de todo el mundo. Especialmente afectadas se verán las empresas exportadoras de bienes, por la gran incertidumbre que se instalará en el comercial mundial.

En España, el Íbex apenas perdió medio punto en la jornada de ayer. Pero si durante los próximos días las dos partes se reafirman en sus posiciones, las pérdidas en todas las bolsas europeas estarán garantizadas. Las previsiones sobre crecimiento y creación de empleo, se verán recortadas y algunas de las promesas realizadas durante estos días en los que se negocia la aprobación de los presupuestos, no podrán cumplirse. Esperemos sensatez por las dos partes.

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