Pisando área

Jesús Alba

Que no te cierren el bar de la esquina

¿Cuándo empezó el "qué manera de sufrir" a ganarle al "dicen que nunca se rinde"?

Una de dos, o se han cambiado las tornas o el espíritu guerrero que caló con los himnos escritos para dos clubes ahora encontrados, en algún caso quedó cogiendo polvo encima de un armario. Si unos se envalentonaban con aquello de "qué manera de sufrir" y otros "dicen que nunca se rinden", a cuento de qué viene cómo se pone el personal cuando el portazo de un futbolista, sea como sea, suena como un indignante signo de interrogación.

No hay pena que el vino no ahogue, tengámoslo presente. Siempre está la maldición de los bares de copas y mucho más con esa pila de millones que deja para perder la consciencia en cualquier tugurio donde encontrar el amor en otros brazos. No tiene sentido llenarse la boca y exigir íntegra una cláusula de rescisión y protestar al mismo tiempo por no tener una despedida con llantina y te quieros. Cuando es así, cuando es desde el taxi, no se desea ni el exceso de los dos besos, uno por mejilla.

Seguir adelante, silbar la propia melodía y aprender la lección para no convertirse en otro truhán, capitán de un barco que tenga por bandera un par de tibias y una calavera. O sí, que por los mares del fútbol hay que navegar armado.

Aprende de una vez y asimílalo. ¿Cuándo entenderemos el desamor del fútbol para que no nos duela, para no tardar en olvidar 19 días y 500 noches y que la miel de los labios no acabe en escarcha en el pelo? Entiéndelo, las formas cuentan, sí, pero el final siempre fue el mismo y los que vienen, vienen también porque la puerta de salida nunca estuvo blindada.

Que no sea tarde para mudarte al barrio de la alegría, que ninguna traición te robe el mes de abril , que las mentiras parezcan mentiras, que las verdades no tengan complejos ni te den la razón los espejos.

Que no te compren por menos de nada, que no te vendan amor sin espinas, que no te duerman con cuentos de hadas, y sobre todo -y lo decía la voz rota de Sabina- que no te cierren el bar de la esquina.

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