La calle Mateos Gago será peatonal desde el viernes. Así se había anunciado a bombo y platillo. Sin embargo, depende de lo que se entienda por peatonal. Los lunes, miércoles y viernes usted puede ser atropellado en el horario de carga y descarga si se confía. Y los demás días también. Porque esta peatonalización presunta tiene su letra pequeña, donde incluye la trampilla. El propio alcalde, Juan Espadas, explicó ayer que es la primera parte del proceso. Se debería hablar, con más propiedad, de semipeatonalización, que es una forma de dejar las cosas a medias, un primer intento.

El día de la inauguración de la peatonalización de la calle Mateos Gago llegaron operarios municipales para descargar. En el tramo de Rodrigo Caro a Mesón del Moro (que es por donde vuelve la cofradía de Santa Cruz en la noche del Martes Santo) ahora hay macetones donde había aparcamientos. Es una alegoría perfecta de los tiempos. El siglo de oro del macetón. Todas las calles participativas reformadas incluyen árboles, o en su defecto macetones, algo verde. Mateos Gago es un lugar privilegiado: a sus bonitos naranjos han añadido los macetones de quita y pon.

No han suprimido del todo los coches, hay como un anticipo. La Gerencia de Urbanismo creará una plataforma única, con la que eliminará los bordillos. Sigue así la tendencia implantada en Amor de Dios y otras calles reformadas. Bordillos no, gracias. Será en esa segunda etapa cuando se podrá hablar con más propiedad de una calle Mateos Gago peatonal.

El día de la inauguración fueron suprimidas las paradas de taxis y de carga y descarga en el primer tramo, desde la plaza de la Virgen de los Reyes hasta la esquina de Rodrigo Caro. Sin embargo, por allí circulaban taxis, motos y vehículos de descarga para aparcar más arriba. Por eso, la semipeatonalización tiene truco, admite unas excepciones a la regla que dejan a la regla en un quiero y no puedo.

Todas las calles (o casi todas) son peatonalizables. A las duras o a las maduras. A Espadas le gusta más a las maduras, para que no se pierda el buen rollito. A las duras ejecutó Rojas-Marcos la peatonalización de la calle Tetuán en 1991, cuando era la vía de comunicación del tráfico desde la Plaza Nueva a la Campana. Los comerciantes se querían encadenar. Y ya ven.

En Mateos Gago no es tan difícil, pero se hace como si diera lástima. El peatón sigue sin ser el rey de esta peatonalización.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios