Las dos orillas

josé joaquín león

El mercadillo de la Diputación

Allí lo mismo puedes comprar aceites, quesos, chorizos, morcillas, dulces, o lo que sea

El patio de la Diputación Provincial (en su edificio de Menéndez Pelayo) es un espacio multiusos. Lo mismo sirve para el cine de verano que para los eventos organizados a lo largo del año. Pero, principalmente, es como un mercadillo de productos gastronómicos. Para eso funciona bien, ubicado entre el antiguo mercado de la Puerta de la Carne, que algún día será un centro cultural o algo así, y la vieja estación de Cádiz, que ahora es el verdadero mercado de la Puerta de la Carne. En el patio de la Diputación, durante los fines de semana, lo mismo puedes comprar aceites, quesos, chorizos, morcillas, dulces, o lo que sea.

Ayer fue clausurada la XII Feria Provincial de Mujeres Empresarias. A pesar del pomposo título, no es una muestra sobre la I+D+i de las empresarias de la provincia, sino que se basa en roles tradicionales, dedicados a la gastronomía, la agricultura y la ganadería, la dulcería típica, la moda, la joyería, la salud y la belleza. Aunque también exponían una agencia de detectives (¿o detectivas?), servicios on line, inmobiliaria y eventos. Pero, entre estas excepciones, lo que ha predominado claramente es la actividad tradicional de los pueblos. Y aunque a ciertos partidarios del frenesí tecnológico y la finlandización del sistema educativo les parezca un poco carca o muy rancio, eso es lo que hay y eso es lo que más vende, pues de eso se trata.

Me parece acertada la atención que Fernando Rodríguez Villalobos, como presidente de la Diputación, le dedica a su mercadillo. Así como las visitas que organizan incluso en autobuses. Aporta un mejor conocimiento de la realidad. No sólo hay parados en los pueblos de las sierras y campiñas, también pequeñas empresas y cooperativas que aprovechan los recursos naturales. La agricultura y la ganadería, así como otros productos gastronómicos, tienen un notable peso en las economías locales. Susceptible de mejorarse con el valor añadido de empresas de transformación.

En esa línea de no resignarse a las cartillas del paro están los mercadillos de la Diputación. Puede que alguno no encaje, como la Munarquía cofrade de la provincia que organizaron, pero los aceites, charcuterías, dulces y vinos de las comarcas sevillanas tienen público garantizado. En las próximas semanas, antes de Navidad, el mercadillo vivirá sus días grandes. Y lo mejor es que ese patio tiene vida, no como el edificio vecino que el Ayuntamiento mantiene sin uso en la Puerta de la Carne.

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