J. Francisco Acedo Trujilllo

Abogado

Al presidente de la Tertulia Coliseo

Ayer, día 1 de enero, cuando me disponía a felicitar a D. Manuel por su onomástica, me entero de que ha cambiado de domicilio: "De Villa Tierra a Villa Cielo", para darle una sorpresa a su hijo Luis, y a los antiguos miembros de la Tertulia que ya llevan algún tiempo allí.

Como todo el mundo sabe, D. Manuel nace en Ronda, el 25 de Julio de 1929 y nace allí porque allí estaba la familia Ruiz veraneando; él siempre se ha sentido rondeño, ceutí y sevillano.

De Ronda le viene su afición a los toros, su gran amor a la ciudad, a la Real Maestranza de Caballería, donde ha sido Maestro de La Jineta (Maestrante).

Ceuta fue muy importante para él, allí tuvo sus primeras vivencias, su educación, y su familia;

Y Sevilla lo fue todo. A ella fue a estudiar Derecho y siguiendo los ejemplos de su padre, a ella volvió a enseñarlo como catedrático, y a seguir estudiándolo con su excepcional magisterio hasta el final de su vida. El currículum profesional, jurídico, político y social de D. Manuel es inigualable. No creo que nadie haya hecho tanto como él, ni haya recibido tan merecidos premios, condecoraciones y distinciones. Como era tan humilde, pensaba que lo que hacía no tenía ningún mérito y todo lo recibía con una sencillez extraordinaria.

Podría contar muchas anécdotas de D. Manuel, pues lo conozco desde que yo era un niño, dado el gran cariño y admiración que mi padre le tenía y con quien compartió una estrecha amistad durante cerca de cuarenta años. Ambos presidieron la Tertulia del Coliseo en la que cada sábado prestigiosos juristas e intelectuales de la ciudad se reunían litúrgicamente para cultivar la amistad.

Cuando le entregan el Premio Pelayo, que es el galardón más importante en el mundo del Derecho en España, en su discurso, sin darse ningún mérito, lo primero que hace es darle las gracias a su familia, homenajea la memoria de su padre, ejemplo de abogado y del que recibió la vocación por el Derecho y la primera lección, y con lágrimas en los ojos, desglosa con orgullo de padre, el reconocimiento internacional de su hijo Luis, como Maestro, que a sus 52 años de edad estaba entre los mejores abogados de España. Dijo, que su hijo trabajó mucho para promover su candidatura a este premio, pues como buen hijo, creía que su padre lo merecía.

Otra anécdota ocurrió el 2 de septiembre de 2015. Cuando la Ciudad de Ceuta le entrega la Medalla de Oro, a él y a su hermano Francisco, a quien quería con toda su alma, él dijo: "Mi hermano es en realidad quien se merece esta medalla. Él es un apasionado ceutí y el adalid mayor en la defensa de su Ciudad a la que ha dedicado su vida y su trabajo, pero yo no me la merezco, pero la acepto porque mi amor por Ceuta se ve así correspondido. No tengo otros méritos, pero si el de amar a Ceuta como nos enseñaron nuestros padres y abuelos…"

Quiero terminar, con estas palabras suyas pronunciadas en la Academia Sevillana de Buenas Letras: "Tengo, gracias a Dios, muchos y muy buenos amigos, los considero uno de mis mejores activos, el cultivo de la amistad me complace, y me ha ayudado siempre en los momentos importantes y difíciles de mi vida. Para mi la ceremonia del culto a la amistad es la Tertulia…."

Todos los miembros de la Tertulia El Coliseo, a los que tú has dedicado tanto tiempo, jamás te olvidaremos, te llevaremos siempre en nuestro corazón, manifestando a toda tu familia nuestro más sentido pésame en este triste día de tu fallecimiento. Descanse en paz.

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