Sueños esféricos

juan antonio solís

El uso terapéutico del veneno

El Betis jugó como lo solía hacer el Sevilla; Guardado parecía haber nacido en la calle Feria

Del 3-5 en Copa al 3-5 en Liga. Y tiro porque me toca. Le toca disfrutar, y mucho mucho, al bético, que empezó a ganar el derbi con esa eliminación copera que ya no le sabe amarga. Caer ante el Cádiz propició a Setién preparar el asalto a Nervión como si de una gran final se tratase, con trabajo concienzudo, mentalización extrema y mimos para que el once tipo llegara en estado óptimo. Y así fue. El Betis tiene carencias en su plantilla, pero, con todos los jugadores sanos, compone un equipo inicial bien competitivo.

El veneno de Serra y la prima pactada con Haro hicieron el resto: junto a la calidad y las piernas, el veneno y el euro. De eso, de veneno, Lorenzo Serra sabe un rato. Se lo inoculó a Guardado, Javi García o Feddal en cuanto los recogió de San Pablo. Y bien que destilaron ese veneno sobre la hierba ante el par sevillista, el árbitro o el aficionado: véase el rugido de Guardado a los más cercanos de la grada en la piña del 3-5. Como Adán cada vez que el balón se perdía por la línea de fondo. No han nacido en la calle Feria o en la calle Castilla. Uno es mexicano y el otro de Mejorada del Campo. Pero salieron como hay que salir en los derbis. Como ha solido salir el Sevilla contemporáneo. Y a pelear cada balón como si le fuera la vida en ello. Como hizo Sergio León en ese saque inicial, con el gélido toque en corto de Kjaer a Lenglet y la impavidez del galo para su primer golpeo en largo. Esa jugada anticipó ya lo que latía en blanco y lo que latía en verde.

Del 3-5 en Copa al 3-5 en Liga. Y tiro porque me toca. ¿Y qué le toca al sevillista? Aguantar el chaparrón, no llorar como hacen las plañideras por perjuicio arbitral alguno y hacerle unas 300.000 preguntas a su presidente. El pasado miércoles, el Sevilla pecaba en Cádiz de un tono físico muy bajo y en el derbi -Montella no ayudó a paliarlo con su desequilibrado plan táctico- reincidió. Puede ser la primera pregunta. La segunda, por qué no se pudo acelerar el visado de Arana para bajarlo de la moto acuática.

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