hoja de ruta

Ignacio Martínez

Acero toledano

HAN empezado los cuchillos largos en el PSOE. En Almería un golpe palaciego, santificado por San Telmo y San Vicente, ha dejado al clan de Cuevas sin el poder orgánico. De momento. Martín Soler y los suyos son fuertes; hay quien les atribuye capacidad para ganar un congreso extraordinario, si se produce. Les ha dimitido una mayoría del comité provincial, con lo que la Ejecutiva cesa y deja paso a una gestora. Mientras Rubalcaba pretende escuchar todas las opiniones y que su partido se centre en los problemas de los ciudadanos y no en sus querellas internas, Andalucía toma el rumbo contrario.

Todo el mundo dice que la jugada almeriense lleva el sello inconfundible de Susana Díaz, secretaria de Organización del PSOE andaluz, con fama de ser una mala de película. Dicen que Susana admira los modos de Alfonso Guerra, aunque más que de la sevillana escuela guerrista, su estilo es inequívocamente toledano, por el fino y bien templado acero que gasta. Con su golpe del viernes, ha dado buena cuenta de un peligroso reducto chavista, en donde el liderazgo de Griñán era más que discutido. El método no es muy sofisticado; para completar el quórum basta con dar la orden de dimitir a los suficientes cargos gubernamentales, representantes institucionales, asesores varios o sus familiares.

En Almería el PSOE ha tenido un importante descalabro electoral. Pero el hundimiento provincial no ha sido el más grande de la región, sino el tercero. No cabe pensar, por tanto, que la inquietud que mueve esta ofensiva sea exigir responsabilidades por la derrota del 22-M, en el territorio que Arenas ha convertido en su fortín. La circunscripción en la que más votos han perdido los socialistas, Cádiz, está en todas las quinielas para el siguiente ajuste de cuentas. Pero verán como nada hace el dúo Griñán-Díaz en Málaga, con peores resultados que en Almería. La clave de esta purga no es la eficacia, sino asegurar la fidelidad incondicional al jefe. Faena no le va a faltar a la dirección regional. Además de en Almería y Cádiz, hay focos de rebelión en Jaén, Granada, Málaga y Sevilla, donde además parece patente el divorcio entre Viera y Díaz. Inquietante panorama, con elecciones dentro de nueve meses.

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