Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Acertó Maresca en la disección

El italiano pregunta ahora por el Betis y no por el Madrid, lo que define a la perfección el estado de los nuestros

CONVENIENTE es de todo punto que impere el sentido común, que ya dijo Ignacio de Loyola que en tiempo de convulsión no proceden las mudanzas. Y son tiempos de convulsión en nuestro fútbol más cercano, el de aquí, el que limita a un lado con el Sevilla y al otro con el Betis. Convulsión en un Sevilla hasta cierto punto tan sólo y tsunami espectacular en el Betis por culpa de una fractura social que tiene nombre y apellidos de consenso, de forma indudable. Preocupante que el Sevilla se deje tantos puntos en las cunetas ligueras y fétido olor a Segunda en un Betis que tiene en Chaparro un cartucho que ojalá dé en la diana.

Y en este estado de cosas, entre el pronóstico leve de los blancos y el gravísimo de los verdes, la sensatez de un futbolista que ha dado ejemplo y enseñado el camino para que el faraonismo se aparque de forma inmediata en su acera. Se trata de Enzo Maresca, que decía ayer que cuando termina la jornada se preocupa de saber qué hicieron el Betis y el Levante; no el Madrid y el Barça, que eran hasta hace nada los compañeros de viaje de su equipo, sino los desesperados que andan por los sótanos de la tabla. Frustrante que el Sevilla tenga que mirar hacia abajo para no caerse del todo y dramático que el Betis haga el triste papel de espejo en el que no mirarse.

Derivando a la forma del parte facultativo, lo del Sevilla es un varetazo corrido que no va a dejarle sin torear una sola corrida salvo riesgo de complicación posterior, léase que la defensa no se corrija o que se alarguen los tiempos de enfermería para piezas tan claves como Kanoute, Dragutinovic o Javi Navarro. Por otra parte, lo del Betis es una cornada con dos o tres trayectorias que no sólo le impiden continuar la lidia, sino que se desconoce cuándo estará en condiciones de reaparecer, de ser ese Betis acorde con su masa seguidora y no el infamante espejo donde nadie quiere mirarse. Habló Maresca y en una frase diseccionó a la perfección el fútbol nuestro de cada día.

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