La ciudad y los días

Carlos Colón

Achicar la democracia

ES lógico que Gara titule "Denuncias de torturas tras las últimas detenciones" y que EA, Nafarroa Bai, Aralar, EB, ANV o Batasuna pongan en cuestión las actuaciones de la Guardia Civil y las declaraciones del ministro del Interior. Pero es una vergüenza que el PNV o IU se sumen a esta interesada siembra de dudas y confusión (que, por otra parte, harán dudar o confundirán sólo a los hideputas predispuestos a creer que ETA y sus amigos son liberadores revolucionarios y las fuerzas de orden público, perros al servicio de un Estado capitalista y represor). Como es una vergüenza que la portavoz de Ibarretxe haya dicho, aludiendo a este caso, que la violencia de ETA no se combate "achicando la democracia", sino cumpliendo y respetando todos los derechos humanos. Una vergüenza que se viene dando demasiadas veces durante demasiado tiempo en lo que al PNV, supuesto representante del nacionalismo vasco moderado, se refiere.

Que se haya sabido que estos terroristas fueron los asesinos de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, los ecuatorianos que murieron aplastados bajo los escombros de la T4, no parece preocupar al PNV y a IU tanto como sus moratones. Tampoco parece desasosegarles en la misma medida que las supuestas torturas policiales el saber que los detenidos estaban preparando una carnicería en Madrid, haciendo estallar un coche bomba en los aparcamientos de la zona comercial de Azca, en la Castellana, junto a las sedes del BBVA, Ahorro Corporación, Caja Madrid, varias constructoras y centros comerciales, y de la Torre Picasso, el Santiago Bernabeu o los ministerios de Fomento, Medio Ambiente y Vivienda.

Poco parece importar al PNV e IU, si con ello benefician sus intereses nacionalistas o partidistas, empañar el mérito de esta acción que hace justicia a los dos ecuatorianos asesinados y ha evitado una carnicería (¿cuántas vidas ha salvado la providencial detención?); o arrojar una sombra sobre la Guardia Civil (dos de cuyos agentes -Raúl Centeno y Fernando Trapero- fueron asesinados por ETA hace un mes), el ministro del Interior y el Gobierno democrático de la nación. Los nacionalistas conservadores vascos del PNV van a lo suyo, que es aquello de que unos agitan el árbol y otros cogen las nueces que dijo Arzallus; y los comunistas de IU siguen intentando ser el imán que atraiga la chatarra de la marginalidad radical. Los segundos lo pagan en las urnas elección tras elección (un triste 4.96% sacaron en 2004); pero los primeros las ganan convocatoria tras convocatoria. Será que los españoles somos más razonables que los vascos. O más escrupulosos.

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