Editorial

Acierto municipal

EL Ayuntamiento ha sabido rectificar a tiempo su radical oposición a que la Policía Local interviniera en asuntos de seguridad ciudadana y se limitara sólo a la regulación del tráfico, a imponer multas y a la vigilancia del cumplimiento de las Ordenanzas municipales. Recuérdese que, conforme a la política del gobierno PSOE-IU, los avisos que en materia de seguridad llegaban al teléfono de emergencias 112 debían ser todos ellos desviados hacia la Policía Nacional, y que la Policía Municipal debía acogerse a la fórmula del "enterados, no acudimos salvo petición expresa de la Policía Nacional". Al final, la situación derivó en que los agentes del cuerpo local, y sobre todo los de la unidad nocturna, se quedaron in albis sobre lo que ocurría en la ciudad porque acabaron sin acceso alguno al 112. La frustración de los policías fue tal que la mayoría se dieron de baja un día clave y dejaron Sevilla desguarnecida. Estalló una crisis que pudo desembocar en la liquidación de la unidad nocturna por la delegada como gesto de autoridad, pero Nieves Hernández prefirió enfriar la situación y abrir una mesa de diálogo con los representantes policiales para buscar una solución de consenso. Se decidió revisar el protocolo del 112 para que las llamadas relacionadas con la seguridad fueran también remitidas a la Policía Local y que ésta se coordinara con la Policía Nacional bajo el principio del respeto mutuo. Si desde una central se le puede enviar a un cliente el taxi que esté más cerca de donde él se halla, ¿no puede coordinarse de la misma manera el envío de policías locales o nacionales, agentes del orden en suma tanto unos como otros, según lo demanden las circunstancias? La prueba de que algo tan elemental era posible es que, desde que se revisó el protocolo de actuación, la Policía Local ha multiplicado por tres el número de detenciones y en un solo día evitó tres casos de malos tratos. Ahora, los policías municipales se sienten útiles y realizados profesionalmente, ninguno se ha planteado darse de baja de la unidad nocturna, el Ayuntamiento ha evitado un conflicto absurdo y los sevillanos se sienten algo más seguros porque hay más agentes en la calle, ya sean nacionales o locales. Es el triunfo del sentido común.

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