Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Ad hoc

Apriori Año 400 pintaba bien porque rompía con el statu quo de la parrilla de Canal Sur, y en la competidísima noche del lunes. La cadena andaluza ha colocado ex profeso un producto del gusto de los jóvenes, un tebeo entre Astérix y Sacarino, en una pétrea franja que hasta ahora copaban los excesos de Planta 25, una tragedia griega con chaquetitas para forofos geriátricos. O tempora, o mores.

Grosso modo, Año 400 tiene un reparto para hacer filigranas y una sinopsis que da mucho de sí porque cuando la caricatura se une con la fantasía histórica se estiran las posibilidades cómicas. Empero, esta comedia béticorromana abusó del recurso de la comparación anacrónica. Verbi gratia, el mundo de los gladiadores es una parodia del fútbol, los especuladores o los políticos son trasvasados del estilo de hoy, los adolescentes se lanzan mensajes en piedras y cosas así. De facto, un sketch es divertido, pero reiterar la broma macarrónica sin orden ni concierto durante 50 minutos cansa un poco. Por eso la audiencia arrayana dijo "vini, vidi…" y se marchó a ver La familia Mata (los romanos de Canal Sur comenzaron con un 24,6 de cuota y terminaron con un 7,5, tempus fugit). Los Monty Python, a los que se les fusiló en Castelarius, dejaron un manual de cómo sacar punta al surrealismo y a lo mundano, pero por ahora en la Roma de la RTVA se han quedado en el empeño.

Año 400 tiene mucho de teatro juvenil, de carnaval con sábanas, y le faltó más sustancia en diálogos y situaciones, conditio sine qua non para una telecomedia que se precie. El delirante mosaico era demasiado simple. Todo no es vestir de gladiador a El Sevilla, que está triunfando como Espartaco, y que comience a forzar el acento cerrado para que el espectador se ría. Esperemos que tengan oportunidad de rectificar antes de que les obliguen a hacer mutis por el foro de Itálica.

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