el periscopio

León / Lasa

Adiós clase media, adiós

Nuestros hijos no conocerán el mundo de seguridades y privilegios en el que nosotros, los 'babyboomers' hemos crecido

DURANTE las últimas décadas, aquellas que siguieron a la finalización de la Segunda Guerra Mundial (en nuestro país quizá la fecha habría que situarla en el año 1959, con la aprobación del Plan de Estabilización), un mantra incuestionable movía las sociedades europeas y ayudaba a generar unas ilusiones que inundaban de optimismo aquellas afortunadas generaciones: "Vivimos mejor que nuestros padres y nuestros hijos lo harán mejor que nosotros". Eran tiempos, además, en los que el consumo conspicuo de cachivaches acarreaba todavía una pulsión de placer enorme: el primer coche, la primera nevera, la primera lavadora, los primeros pequeños electrodomésticos... Una emergente clase media despegaba en toda Europa al socaire de unas condiciones sociales y económicas excepcionales e irrepetibles. Fueron, como las bautizaron en Francia, "las Décadas Gloriosas". El progreso social, en esos años, parecía incuestionable y pocos dudaban de que, al mandar a sus hijos a la Universidad, les estaban garantizando -con esfuerzos y privaciones- un futuro no sólo excelente sino más honorable. Por primera vez en muchas familias habría un titulado universitario, un "don". El sueño ha durado menos, en términos cósmicos, que una pompa de jabón en un ring de boxeo. Aunque todavía haya quienes, abducidos por el Sistema, se empeñen en creer en él.

Asistimos en toda Europa, aunque de forma más notoria en el Sur, no ya a la argentinización de las sociedades, con cada vez mayores diferencias entre los que tienen y los que no tienen, sino ante una percepción quizá más dramática: ir dándonos cuenta, poco a poco, de que nuestros hijos no conocerán el mundo de seguridades y -llamémoslo ya así- privilegios en el que nosotros, los babyboomers, hemos crecido. Seamos magnánimos con ellos cuando pierden el tiempo con el Ipad: el estudio no les garantiza hoy día una recompensa cierta.

Como solemos hacer, traemos a colación un excelente artículo de opinión publicado recientemente en El País titulado "Ascenso y declive de las clases medias", en el que se aborda este asunto. Además del "dumping social" que la globalización -esa engañifa malévola- ha consagrado, concurren en nuestro país dos vectores que hacen que, en la actualidad y en el futuro inmediato, la permeabilidad entre clases o estratos se vea cercenada casi por completo: la eclosión de titulados universitarios (se calcula que la mitad de las nuevas cohortes lo son) que acarrea la consiguiente devaluación de los mismos, y el fin de las oposiciones, de las ofertas publicas de empleo, que posibilitaban el ascenso -sobre todo a los cuerpos de élite- a quienes carecían de conexiones familiares. Corren malos tiempos para la lírica, cantaban Golpes Bajos. Y también para la épica.

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