Visto y oído

Antonio Sempere

Adolfo

CADA semana los de Miradas 2 invitan a dar una vuelta a un personaje del mundo de la cultura, que puede recomendar sus lugares favoritos, sus libros y su música. En la última entrega el anfitrión fue el actor Adolfo Fernández, que optó por dar un garbeo por el barrio de Lavapiés. Fue un placer. Adolfo Fernández comenzó cantando un tango. Y continuó confesando su ternura, corregida y aumentada ahora que ha sido padre, recordando unas palabras que le dijo hace poco su farmacéutica y que le llegaron al alma: "Ella me dice que soy más madre que padre". Explicó que le gusta especialmente Lavapiés porque está encantado con el mestizaje del barrio. "Está bien que vengan gentes de otras partes para que mejoremos un poco todos". Y que en Madrid es tierra de acogida, salvo para unos cuantos que hacen mucho ruido.

Adolfo Fernández representa en la actualidad un monólogo impresionante, Cantando bajo las balas, un musical necrófilo en el que encarna a Millán Astray. "Podría haber elegido a otros mesías nacionalistas como Xavier Arzallus, pero el caso del fundador de la Legión superaba a todos los demás".

El actor recibió a Antonio Gárate con un par de besos, acortando distancias, cuando el redactor, tan correcto él, le iba a estrechar la mano. Adolfo, residente en Perales de Tajuña, no duda en acercarse a Madrid cada vez que hay ocasión, para recargar baterías en tascas, cafés y teatros. Aconsejó la revista Primer acto, con 50 años de vida a las espaldas ("José Monleón ya tuvo problemas con Manuel Fraga hace mucho tiempo") y el compacto 500 motivaciones del Ensemble Nuevo Tango, con el oboe de Ezequiel Lezama. El recorrido terminó en Malasaña, tomando pinchos en La copla. "Esto alarga la vida", remató. Por desgracia, todo ello sólo fue disfrutado por menos de cien mil espectadores.

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