Cuchillo sin filo

Francisco Correal

¡Agáchate, maldito!

HACE años, cuando Juan Eslava Galán se despidió de la colaboración que semanalmante publicaba en un prestigioso matutino, un compañero me pidió que hiciera uso del afecto recíproco que nos profesamos para invitarlo a formar parte de la nómina de colaboradores de los periódicos del Grupo Joly. Fui a planteárselo en su casa de la Alameda. Me agradeció el interés, pero rechazó cortésmente el ofrecimiento. A quien escribe libros como churros, dicho con la admiración que le tengo a los profesionales de la calentería, le cuesta la misma vida enhebrar las frases de un artículo de prensa. Su explicación puede parecer increíble, pero evidencia su honestidad: Juan Eslava, que tantas veces ha aparecido en los papeles con motivo de sus numerosos éxitos literarios, de su ingente capacidad creadora, no lee periódicos. Pero lo dice con la misma naturalidad con la que dice que no tiene vida social ni ve la televisión o que, como cuenta García Pavón en uno de sus Cuentos Republicanos, sólo vio un partido de fútbol en su vida.

Juan Eslava fue quien me dio la noticia en la peluquería de Melado, nuestro común amigo y barbero, del inicio de negociación del primer Gobierno de Zapatero con ETA, lo cual fue motivo de regocijo. No que el Ejecutivo fuera a hablar con esos rufianes, sino que Juan Eslava Galán diera una noticia. En esa misma peluquería apareció un día el novelista y antiguo catedrático de Inglés con Michael Radford, que había venido a Sevilla para iniciar conversaciones con su anfitrión sobre el proyecto de adaptación cinematográfica de la novela La mula. A quien no ve la televisión le habrá contado alguien que el otro día, en plena guerra de audiencias-basura, a la presencia del ex marido de Normal Duval en Tele 5 contraatacaba Antena 3 con la ex mujer de José Frade. Fue ella la que dijo que la hija del productor de cine debutaba en el oficio paterno con La mula y pronunciaba ante el coro de histriones el nombre de Juan Eslava Galán, que estaría encerrado en su casa de Barcelona preparando su enésimo libro.

El escritor de Arjona debutó en el cine de forma precoz y azarosa. Cumpliendo el servicio militar en Viator (Almería) hizo de figurante en un spaguetti-western dirigido por Sergio Leone que se tituló ¡Agáchate, maldito! De extra a guionista oficioso de La mula, una historia inspirada en las experiencias de su propio padre como acemilero en la guerra civil. Un anexo tierno, conmovedor de Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie, ese libro al que le puso título su amigo Arturo Pérez-Reverte en un conciliábulo de vino y queso con Eslava Galán y Rafael de Cózar en la taberna del Gorrión, un espacio mágico de Jaén que conocí hace una década cubriendo como cronista la Vuelta Ciclista a Andalucía.

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