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Helena Arriaza

Agáchate... y vuélvete a agachar...

QUE los agachaditos no saben bailar. Ni cantar, ni nada. Con esto me refiero a Levántate all stars. Al verlo dan ganas de agacharse, esconderse, cambiar de canal…Ganas de todo menos de levantarse a aplaudir. Normal que lo hayan retirado de la noche del sábado y que no se sepa si va a volver o no. Que ojalá sea que no. El batiburrillo que conforman los elementos que lo componen lo convierten en un formato casposo en el que lo que menos importa es cantar bien. Las parejas de concursantes son cuanto menos pintorescas. Por un lado están Mayka y Rafa, los concursantes olvidados de La Voz, que han tenido que recurrir a este programa para que la audiencia les recuerde. También tienen buena voz Angy y su hermana Irene, la gran sorpresa del programa. Este dúo vale para mucho más que para estar en el plató del programa de Mediaset. Y de las hermanas pasamos al padre y la hija, Melody y Lorenzo. Pese a ser favoritos gracias a sus voces y al sentimiento que ponen en sus actuaciones, lo que más llama la atención es su desparpajo fuera del escenario. Al menos los olvidados, la hermana que intenta meter a la otra en el mundo de la música y el padre y la hija sentimentales hacen buenas actuaciones.

El resto de parejas destacan por muchas cosas pero desde luego no por la voz. Dioni y su hijo (foto) son como una dosis doble de Camela no apta para los oídos, las canciones que les asignan a Azúcar Moreno dejan patente que por mucho que seas cantante no puedes hacer frente a todo tipo de música, Adrián y Kebi intentan seducir a las jovencitas con su voz pero queda en eso, en un intento. Vicky Martín Berrocal le pone ganas junto a la cantante María Toledo, pero este no es lugar para la artista, merece mucho más. Manuel Cortés y Anabel Pantoja forman una dúo en el que uno intenta hacerse un hueco en el mundo de la música y lo tiene cada vez más difícil al haberse unido con una chica que no canta bien aunque ella crea que sí. Caso aparte son Toño Sanchís y su compañero Alfonso. Lo peor no es que canten mal. Lo peor es que intentan ser graciosos y terminan siendo los que peor caen. Por lo menos Bimba Bosé y Silvia Superstar tienen claro que van al programa a divertirse, a pasar un buen rato y nada más. Lo mismo hacen sus grandes amigos Alaska y Mario, encargados de capitanear cada uno de los equipos que compiten cada noche. La pareja se toma en serio su trabajo pero saben que el programa no es un concurso serio y como siempre que hacen algo juntos, la cantante y su marido forman un buen tándem, una con el punto de cordura y el otro con el punto de locura. Además de ellos dos el otro punto fuerte del programa es el presentador, Jesús Vázquez.

La audiencia quiere a Jesús y seguro que muchos ven el programa por él, pero con lo bueno que es, ¿qué necesidad tenía de ponerse al frente de este concurso? Menos mal que su cara refleja en muchas ocasiones que no se lo toma muy a pecho. A ver si las cadenas dejan de hacer programas con famosos que lo que hacen es quedar en ridículo.

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