Visto y oído

Antonio / Sempere

Agua

INCREÍBLE pero cierto. A última hora, la televisión pública cambió de ubicación la transmisión de la ceremonia inaugural de la Expo de Zaragoza. Interprétese el gesto como se quiera, pero desde luego que es poco afortunado. El acto estaba previsto en La Primera. Pero finalmente fue a La 2, fulminando el largo de Versión española. Toda una declaración de intenciones. Ni que decir tiene que solamente por pasarla de una cadena a otra la pérdida de espectadores potenciales habrá oscilado entre el millón y los dos millones de espectadores. La primera intención de TVE era la de lanzar los actos protocolarios, con el discurso inaugural del Rey Juan Carlos, más el espectáculo acuático dirigido por Calixto Bieito, a través de La Primera, y una vez terminado el Telediario. Una decisión más que justificada teniendo el alcance del evento. Y el hecho de que David Cantero fuera el encargado de comentarla. Todo un acierto. Por ello no deja de ser paradójico que mientras La 2 se dedicaba a acercarnos lo que ocurría en el recinto ferial de Zaragoza, lo que viéramos en la cadena que lo debía emitir fuese un Ya te vale de quita y pon y una película sin fuste.

Cuando quiere, TVE mueve ficha. Y traslada, normalmente de La 2 a La 1, las transmisiones que cree oportunas. El tenis de turno, las motos de turno, el fútbol de turno. Ahora ha sido justo al revés. Con premeditación y cierta alevosía, los aragoneses se han desayunado sabiendo que la ceremonia inaugural de sus amores irá por la segunda. Los premios Príncipes de Asturias, que son anuales, sirven de escaparate a Oviedo a través de La Primera. Más lógico sería que el acto de apertura de una Expo en territorio nacional, algo que sucede muy pocas veces en una centuria, hubiera ido a parar al canal noble. Ellos sabrán. Pero Belloch debería quejarse.

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