la esquina

José Aguilar

Alejados del conocimiento

EL obispo José Ignacio Munilla, responsable de la Pastoral de la Juventud dentro de la Conferencia Episcopal, se ha quejado amargamente del alejamiento de los jóvenes españoles con respecto a la Iglesia católica. Habrá, en consecuencia, un congreso nacional en Valencia, a primeros de noviembre, coincidiendo con los días de Todos los Santos y los Difuntos. ¿Acaso es una alusión?

Es difícil que un adulto, o muy adulto, con cargas y responsabilidades sea capaz de hablar de la juventud sin que su mensaje suene o apocalíptico o servil. No hay término medio. Desde la edad madura a los jóvenes se les descalifica hasta el anatema o se les halaga hasta el panegírico. Como suele suceder a las personas de derechas, el obispo Munilla se ha decantado por la primera opción.

"Más de la mitad de los jóvenes españoles no saben quién es Jesucristo", ha clamado el jerarca eclesiástico, dibujando un cuadro desolador de la juventud, herida por el relativismo intelectual, el fracaso escolar y las carencias afectivas, según las encuestas que maneja el Episcopado. Pero no hace falta ninguna encuesta -basta con mirar algunos exámenes de bachillerato o universidad- para certificar que mucho más de la mitad de los jóvenes españoles tampoco saben quién es Einstein, Newton o Juan Sebastián Elcano. Ahora bien, pregúntenles por Belén Esteban, Jorge Javier Vázquez o cualquiera de los protagonistas de Gran Hermano...

Como es natural, al obispo Munilla le preocupa sobre todo que los jóvenes se alejen del cristianismo (del catolicismo, más bien), pero más preocupante es que muchos de ellos se alejan a pasos agigantados del conocimiento. Y eso que el conocimiento les persigue, porque nunca ha habido una generación con más oportunidades de aprehenderlo -sí, a pesar de las dificultades actuales-, pero ellos parecen más rápidos. No es la generación más formada de la historia, como predican los halagadores, sino la que dispone de mejor instrumentos para formarse, y una de las que con más ahínco se dedica a despilfarrarlos, lo que supone frustración para ellos y fracaso de toda la sociedad. Se explica que en las manifestaciones contra los odiosos recortes en la enseñanza aparezcan envueltos en banderas republicanas y detrás de una pancarta con el lema "No a la educación fascista". Teniendo en cuenta que nacieron en la España de finales de los noventa o principios del siglo XXI, ¿qué idea pueden tener de lo que es el fascismo, las criaturas?

Soy optimista. Esta ignorancia pasará. La juventud es enfermedad pasajera, que se cura con el tiempo. En cambio, la edad de otros, como el obispo Munilla y yo mismo, no tiene cura.

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